Otra Europa es posible
Europa acaba de pasar unas elecciones clave en su historia, en las que la baja participación ha señalado un momento crítico que demanda soluciones claras y contundentes. Acercar Europa al ciudadano es una demanda que fue escuchada el domingo 13 de junio ampliamente en la ausencia de millones de votos de las urnas que señalaron bien alto que aquella no era su Europa o que no se identificaban con lo que se estaba decidiendo.
En muchos estados ha supuesto las elecciones un revés para los gobiernos. Como el portugués (resurrección del socialismo portugués) o el británico, el danés ( victoria del partido del ex-primer ministro Rasmunsen, socialista y europeista) o el italiano (victoria del Olivo, del presidente actual de la Comisión Europea y candidato en primavera de 2005 a suceder a Berlusconi, Romano Prodi, resultando ampliamente derrotada Forza Italia), los cuatro posiblemente por su implicación en la guerra de Irak, pero también los partidos que apoyan los gobiernos francés (el partido socialista francés vuelve a vencer, tras las elecciones cantonales), alemán (el SPD es derrotado por la CDU de Angela Merkel y la CSU de Edmun Stoiberg, aunque los verdes salen bien parados de las elecciones, aun siendo miembros de la coalición roji-verde que gobierna el Alemania) e incluso el belga, cuyo jefe de gobierno, Guy Ver Hoostadt pretende presidir la nueva Comisión Europea. La comisión ha sido dirigida por un socialista, de estado grande y del sur; por lo que corresponde a un conservador, de estado pequeño y del norte. También se baraja el nombre del Primer ministro luxemburgués: Jean Claude Juncker. Los casos griego y español son excepciones que confirman la regla. Los partidos que sustentan el gobierno constituido hace pocos meses ha recibido un apoyo popular en las pasadas elecciones.
Para el europeismo es dramático el caso del Reino Unido. La tercera fuerza ha sido un partido que propugna la salida del país de la Unión Europea, y no únicamente lo que viene siendo tradicional, la supervivencia de la libra esterlina como divisa. Tony Blair, el primer europeista británico cuando el sujeto en cuestión es residente en el 10 de Downing Street (Churchill fue europeista convencido tras la II GM, después de haber salido del gobierno), es un caso tremendamente trágico, pues la guerra de Irak le hará caer. Yo aventuro desde estas líneas que según la posición británica en el mundo habría sido tremendamente difícil para cualquier primer ministro haberse opuesto a la guerra de Irak. Piénsese en el pasado británico los últimos tiempos. El último siglo. Se comprenderá la trayectoria llevada por su relación especial con los EE.UU. y que probablemente, aun en el caso de un Premier británico comunista o tan pro europeo como Blair (según los estándares británicos: apoyo al Euro y a la Constitución), se hubiera tenido que involucrar en la invasión de Irak.
Con esto no quiero decir que Tony Blair, principal derrotado en las elecciones pasadas, sea un estadista y le esté disculpando por el conflicto que montaron en Irak. Sólo señalo que hay que entender la complejidad del asunto y ver la doble vertiente de Gran Bretaña, en su pacto transatlántico y su acercamiento con lo que ellos llaman “el continente”. Y saber ver tanto el lado evidentemente negativo de la triada de las azores, como el aspecto positivo de los últimos 7 años de gobierno laborista en el reino unido. Incluso en el aspecto europeista.
Preocupante ha sido, junto con la alta abstención, el ascenso de partidos de extrema derecha. Mucho ha subido el Vlaams Blok, además del UKIP, el partido de la independencia del Reino Unido. Cosa que es preocupante para la idea de progreso y Unión en la diversidad que propugna el lema de Europa. Otros movimientos ya conocidos se mantienen en niveles parecido a los ya conocidos, como el Frente Nacional con un 10%.
Como anécdota señalar que por primera vez el Sinn Fein tendrá un eurodiputado.
En general los resultados señalan que el Partido Popular será el partido mayoritario, el Partido Socialista el primero de la oposición, los liberales el partido bisagra, y los Verdes / Alianza Libre Europea un grupo de importancia junto con Izquierda Unida Europea. Ningún grupo podrá ser suficiente para imponer su agenda, por lo que la negociación y la cooperación serán las claves en el funcionamiento del futuro parlamento comunitario.
Pero antes de concluir debo señalar algo importante para que la amplísima abstención no se vuelva a repetir:
Europa debe dejar de ser un club de estados, y hoy las propuestas señaladas por este servidor en el artículo “Europa es importante”, del jueves 10 de junio(*), son las líneas maestras que se proponen para hacer de la Union un estado democrático en el mundo. En el que el ciudadano esté involucrado en la toma de decisiones y el principio de subsidiariedad se aplique a fondo. Quizá suponga una disolución de la primacía del estado en las relaciones ínter Union Europea, pero debo señalar que ese punto sin retorno para, no ya el mayor mercado del mundo, sino para la mayor esperanza de futuro de la humanidad, ha llegado y está ante nosotros. Para que sea un cambio pacifico hacia más Unión Europea, mas coordinación, más cooperación, más solidaridad, más implicación de los gobiernos locales y regionales, más poder de decisión de la UE y las instituciones comunes a todos los europeos en definitiva.
Europa, esa cierta idea de Europa que he venido señalando, que no era más que un susurro en sus inicios, desde tomar cuerpo de manera incontestable. Y la criatura debe dejar por superación a su padre. Pobre aprendiz el que no perfeccione a su maestro. Es hora de avanzar.
(*) La propuesta es la que sigue:
Como forma de contribuir a una profundización en la democracia en la UE y una manera de dar un paso hacia la Europa de los pueblos, proponemos:
1. Un ejecutivo real, presidido por un presidente de la UE electo, con un gobierno real elegido por el presidente y nombrado por el legislativo comunitario. Un legislativo que sería el Parlamento de la UE, electo junto al presidente de la UE en el mismo día, cada 5 años. Con Poderes reales, y poseedor de las competencias de los tres pilares de la Union. Y un poder judicial europeo independiente de los estados y efectivo. Los tres poderes que conforman el poder político establecidos de verdad, fijados y bien asentados para una UE de casi 500 millones de habitantes.
2. Hacer de los consejos de Europa comités de sabios y notables de la UE, personas con experiencia en la gestión de asuntos públicos y relaciones públicas de la UE en el ámbito exterior.
3. Reducir el papel del consejo de ministros de la UE a mero papel consultor
4. Elevar el papel del comité de las regiones al de cámara alta de la UE, tras su transformación y adecuación.
5. Las leyes europeas deberán ser votadas en la eurocámara y no ser rechazadas por la cámara alta.
6. Mientras no sean independientes, los pueblos sin estado, como el nuestro, de la UE, participaran en la toma de decisiones de la UE directamente, a través del COREPER 3, creado a tal efecto, en el que todas las partes deberán estar, tanto los estados como los gobiernos no centrales con competencias legislativas. Deberá ser consultado y obligatoriamente tenido en cuenta a la hora de la toma de decisiones definitivas en el siguiente nivel: el Gobierno comunitario.
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