“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” dice la declaración internacional de los derechos humanos de la ONU de 1948. Todos los seres humanos son iguales y disponen de los mismos derechos para construirse un futuro en paz, dignidad, prosperidad y con esperanza en alcanzar la felicidad.

Cada uno de los ciudadanos del mundo, miembros a su vez de comunidades humanas concretas, tiene el derecho a una vida digna. Para sustentar ese principio y garantizar la protección social (y no únicamente del orden) se constituyen los estados. Los bienes básicos que garantizan una vida digna han variado a lo largo de la historia. En este momento se consideran 3 bienes básicos que todo estado debe proveer: Sanidad, Educación y Vivienda.
Desde el punto de vista neoliberal todo es mercado, y éste lleva la preeminencia en la vida ciudadana. La desregulación se supone que es el orden. Y se considera que la intervención del estado en economía es negativo. Incluso se piensa que la educación pública es un competidor ilegítimo de la educación privada, unica y verdadera para esta hornada de neocons. Es decir, que el estado, al prestar un servicio básico, segun estos neoliberales estaría entorpeciendo el “natural” camino de la economía. Así es que el 70% de los nuevos centros privados se han puesto en marcha en Madrid, donde gobierna con mano de acero la dama de hierro española, cediendo en casi la mitad de los casos suelo público para su puesta en marcha.
Lo más probable es que a fin de garantizar el suministro de estos bienes, oblicación de todos los estados del mundo, se deba empezar a hablar de desmercantilización de parcelas de la economía. Partes de la economía social. En la que la iniciativa privada debiera tener un estatuto particular, privilegiando, sin duda alguna la legítima y normativizada participación del estado en la dinamización de esos sectores.
Cada ser humano tiene el derecho a ser feliz. A poder disponer de su tiempo y a poder trabajar para vivir. Debe poder tener garantizada una cierta continuidad laboral. Debe poder tener unas vacaciones asignadas y el empresariado no debe ser la cabeza de leon, sino una parte de igual a igual con los sindicatos. Por otra parte está claro que la economía productiva debe volver a ser la base de la economía mundial, dado que la especulación es una burbuja que no es segura para nadie. Los ciclos económicos en el capitalismo no keynesiano son claros. Al de un tiempo se produce una recesión. Como la de 1973, la de 1982, en 1987, en 1994, en 1999, en 2002… la más famosa es la de 1929, por superproducción. Pero antes las crisis eran, no de inflación, sino de deflación: los precios no dejan de caer. La última fue en 1873, la de más relevancia. El Keynesianismo servía como regulador, acompañado de la concertación económica.
Keynes y Lord Beveridge, dos liberales (en el sentido clásico del término), sabían que la cadena de producción es clara. El empresario es más rico con estabilidad si el empleado es capaz de comprar el producto que realiza. Aunque claro, el tener a mucha gente en el mismo sitio podia producir que las huelgas fueran de armas tomar. Acualmente los más ricos son más ricos y los más pobres son más pobres. Desde el año 1800, con las series históricas del Banco Mundial, se comprueba que la “equidad” de la distribución de la riqueza en el mundo es cada vez menor y ésta se reduce a cada vez menos manos.
La paz es un valor, y el derecho a un medio ambiente saludable. Pero para que haya paz debe haber justicia. Porque si no hay justicia la gente no estará contenta con sus vidas. Y reclamará lo que es suyo. Por tanto la paz social no estará. Y debemos tener claro que la madre naturaleza no es un bien inanimado del que podamos preveernos eternamente. Porque, como se sabe, es algo finito. Nosotros nos debemos adaptar a ella y no ella a nosotros. Es por ello que debemos llevar a cabo nuestras reflexiones políticas y económicas más allá de una legislatura. Ni siquiera un par de ellas. Sino pensar en la siguiente generación. Los planes estratégicos deben pensarse de aqui a 50 años. Con el fin de que no sólo nuestros hij@s sino sus hij@s tengan la posibilidad de tener un nivel de calidad de vida aceptable. Lo contrario sería un egoismo que rayaría el absurdo.
Todos los seres humanos somos iguales en derechos y obligaciones. Estamos obligados con el planeta. Lo dijo San Francisco de Asis, no por casualidad patrón de los ecologistas, con su “Hermano Sol, Hermana Luna”. Y con nuestros hermanos humanos también estamos atados. La clave debe ser el ser humano. Repensar todo a escala humana. A veces pareciera que politicos, en especial los neocons, hacen todo lo posible para hacerse más ricos pero sin darse cuenta del hombre, usandolo como instrumento, uno más, para sus intereses expureos.
Democracia, en sentido estricto, es todo esto. Hacer que el demos tenga al alcance de su mano una posible vida vivible. Una vida que se pueda disfrutar. En la que, tal vez, no existan bienes suntuarios para todos, pero en la que ninguno de sus miembros pasa penalidades o penurias. Una sociedad cohesionada en torno a la idea de comunidad. Una sociedad dialogante, interdependiente y si, solidaria. Fraterna. Más allá del procedimiento de votación hay más democracias que la formalista, como pueda ser alguno de los modelos de democracia participativa o deliberativa.
Una frasepara terminar: “No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.”
Y no, no es de Marx. Ni Karl ni groucho. Es de Adam Smith, el padre del capitalismo liberal.
Esta si es de Marx. Karl. “La peor lucha es la que no se hace”.
Cabreados del mundo, unios.
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