Duda. Yo dudo. Tu dudas. Él duda. Siento, querido lector, hacerte partícipe de mis cuitas, pero creo que tú también las compartes en parte.
En qué situación estamos. De donde venimos. A dónde vamos. Por qué. A todo. Es mejor el remedio que la enfermedad o deberíamos volvernos revisionistas y modificar la visión inicial.
Al finalizar la guerra de Kosovo se establecieron unas medidas de pacificación que requerían una fuerza multinacional de estabilización y pacificación en la zona. La guerra había sido únicamente aérea, sin participación de tropas de tierra. La Kfor, Kosovo Forces, sería su nombre. La Federación rusa, tradicional aliada de Servia (ambos son eslavos) organizó un traslado masivo sin precedentes de tropas a la provincia yugoslava con la intención de ocuparla militarmente antes de la llegada de las tropas al mando del Mayor Jackson, británico, de la OTAN.
En una audaz maniobra las tropas soviéticas (digo bien, algún que otro telediario lo dijo tal cual, y qué bien sonaba) cruzaron toda Yugoslavia, desde Bosnia a Kosovo. Eran el contingente ruso de la SFOR (Stabilization Forces o Fuerzas de Estabilización de Naciones Unidas para Bosnia, tras la guerra de 1992-1995).
Pero ése no era todo el plan. Unas fuerzas aerotransportadas desde suelo ruso se preparaban para volar hacia el aeropuerto de Pristina, que ya estaba a punto de ser tomado por las tropas de tierra que procedían de Sarajevo. Cuando estaban sobrevolando tierras ucranianas y a punto de entrar en espacio aéreo húngaro, la desprevenida OTAN reaccionó denegando el paso a las tropas, e imposibilitando lo que habría sido una audaz jugada maestra en la historia militar contemporánea y hubiera demostrado palmariamente el poderío que aún atesoraba la Federación rusa.
Esta es una acción de las que te sientes orgulloso como ciudadano. O al menos ves que no siempre los buenos pierden, o que siempre se puede dar un hecho inesperado que señale de hecho que nadie se va a imponer.
La guerra de Irak, esa maldita guerra que tanto combatimos porque no se produjera, que tanto ha crispado al mundo, que tantas controversias y disensiones ha producido …
¿Qué hubiera pasado si… durante la guerra las fuerzas combinadas de la Federación Rusa, Francia, China, Alemania, entre otros, hubiera entrado en Irak por el norte lo mismo que los rusos entraron en Kosovo? Es una pregunta sobre estrategia militar de las que me gusta hacerme a mi, y en las que pienso a veces antes de dormir.
Es una de esas “utopías”, uno de los imposibles, que no ha sucedido, pero me sirve como pasatiempo.
Pero en este momento hay otra cuestión más candente. Y es la situación actual en Irak. Y ahí la cuestión fundamental de la primera línea del texto. Yo dudo. Tengo dudas sobre Irak. Y es cierto. ¿Qué es lo mejor en este momento, no ya para los irakíes, que no tengo ni idea de lo que quieren (salvo decidir su propio futuro ellos mismos), sino para el mundo? ¿Qué es lo que conviene a la Europa hoy? A mí, a mi comunidad, a mi país, a la estabilidad mundial.
Ya se que vino Bush 43 y desestabilizó la región metiendo las narices donde nadie le llamaba, pero debo decir que en este momento dudo si lo mejor es que gane la resistencia o que triunfen las fuerzas de la coalición. No se que puede ser más peligroso para nosotros, porque si Irak se convierte en una fuente de desestabilización en la puerta de atrás de Turkia, vecino de la UE (y candidato a su ingreso).
Yo no tengo una respuesta clara y coherente. Ya he señalado lo que afirmé pocos días antes de la invasión, en el rescate e tal artículo el pasado día 17 del presente mes. Pero ahora, viendo lo que hay, me encuentro totalmente confuso ante el futuro.
Ruego que todo salga lo mejor posible para lo que mucha gente llama hombres (y mujeres) de buena voluntad. Y que Kerry le pueda dar una paliza a Bush. Y el presidente en el exilio (cargo citado por Michael Moore) Al Gore, le pueda dar la bienvenida en la Casa Blanca al nuevo. Demócrata. Por supuesto. Por el bien de todos nosotros.
Y que la paz, la sensatez, la justicia, la equidad, el respeto se transmitan al mundo en forma de una nueva era en las relaciones internacionales. Un nuevo talante. En nuestro caso, mucha más Europa y más multilateralismo.
Write a comment