El domingo al mediodía me sorprendió mucho cuando ví una noticia en el teleberri. Era sobre la tendencia de las vascos y vascos en empezar a comprar viviendas de segunda estancia (en el mejor de los casos) en Europa del Este y África. Dado que se contó casi como un orgullo, me parece indignante. Y lo uniré con la propuesta de gravar con 9 euros los pisos vacíos y el proyecto de Andra Mari en Getxo.

Euskadi tiene en su suelo la medalla de oro y de plata en cuanto al coste de la vivienda: estos son Donostía y Getxo, respectivamente. Tal vez es por eso que los especuladores vascos se tienen que ir a otros países del mundo a especular en el mercado de la vivienda. La vivienda es un bien necesario y primario, esto es, de los tres bienes que el estado está obligado a proveer a la ciudadanía, aunque no esté consignado en la constitución que los españoles amablemente nos “cedieron” como parte normativa y protegida ante los tribunales. Es inaceptable obtener beneficio espúreo con una necesidad evidente. No solo dentro de nuestras fronteras, sino también en Varsovia, Budapest o Casablanca.
Ezker Batua ha consignado la frase “La artificialización del suelo” como algo irreversible una vez ocurrida. Es decir, la ocupación de nuevas tierras para construir sería, poco menos, un pecado, dado que la apropiación de la biomasa, de manera innecesaria, es un atentado contra el entorno natural y contra el propio sentido común. En euskadi había en 2004 110 000 viviendas vacías, es decir, aquellas en las que la gente no vive regularmente. Había 100 000 viviendas necesarias. No deja de ser curioso que Ezker Batúa, al menos en aquel año, en la actuación de la Consejería que llevan y en municipios donde llevan la gestión de urbanismo, como Getxo o Bilbao, sea la de construir 100 000 viviendas nuevas. Es por tanto que me sorprendió la medida de los 9 euros al mes de gravamen a estas viviendas de no residentes habituales, esto es, las famosas viviendas vacías.
La vivienda es un bien necesario con el que no se debe hacer negocio, es un área que debe estar fuera del mercado. Un ejemplo. Pensemos en un pueblo sin mucha comida, donde no llega a todos. Sólo hay pan. Y vamos y sorteamos cada mañana el pan. Y si toca toca. Y si no, pues mala suerte. Y es lo que se hace con la vivienda. Con los datos en la mano se puede llegar a una conclusión: que la política de Javier Madrazo Lavín al frente de su consejería es más bien poco progresista. O al menos menor de lo que pudo ser la de Patxi Ormazabal o Sabin Intxaurraga por Eusko Alkartasuna, anterior detentador del área, cuando Vivienda y Ordenación del Territorio eran uno, y padre de buena parte de la actuación los primeros años de gestión de Madrazo.
En Getxo se da una vuelta de tuerca (o un salto de los de “más dificil todavía”) cuando se propone como única resolución la creación de 8 500 viviendas nuevas, cuando en Etxebide hay apountados menos de 3000 solicitudes (claro, algunos de ellos tal vez tengan Getxo como segunda o tercera opción y no lleguen a vivir en Getxo jamás) y, según los datos vigentes, debe haber casi 4 000 viviendas vacías. No deja de ser una contradicción con el principio señalado anteriormente de la no apropiación del suelo, su no artificialización. Dado que si luego se quiere restaurar en parte o en su integridad la biodiversidad de Andra Mari ésto va a salir muy muy caro. Mucho más que si se tiene en cuenta ahora las necesidades y despues se llevan a cabo los planes para dotar a todas y todos los getxotarras de ese bien fundamental que es la vivienda.
Write a comment