El tablero global por el poder y la hegemonía
Francia es junto con Rusia la primera nación del mundo en abrir un ministerio de exteriores permanente. Lo hizo en el siglo XV. La política exterior del entonces Reino de Francia se basaba en la tradicional búsqueda y ampliación de su poder y su proyección en el mundo. Siguiendo el modelo del “Leviatán” de Thomas Hobbes, el mundo se estructura en su desestructura sistémica, resultando un lugar árido y yermo en el que los estados pugnan por imponer sus intereses particulares. La maldad se da por naturaleza. Las relaciones entre las naciones son una selva en la que el estado debe sobrevivir y ascender si quiere convertirse en el hegemón. Pues Hobbes señala la ciclicidad del hegemón. Y su cambio se produce a través de la guerra. Motor de la historia y nexo de unión entre ciclos de dominación de una potencia a otra. Así el tránsito de la era española a la siguiente fue probablemente sellada en la paz de Westfalia en 1648. Supone la aplicación al mundo del famoso y antiguo adagio “El hombre es un lobo para el hombre”.
Francia ha venido jugando un papel en el mundo de gran importancia y relevancia a lo largo de los siglos XVIII, XIX y el primer tercio del siglo XX. Era una gran potencia que basaba su poder en la estructuración de la Grandeur o grandeza de la Francia continental, heredera en el imaginario colectivo de Vergincétorix, del Reino Franco de Carlomagno y salvado gloriosamente de los ingleses por Juana de Arco. El juego de poder en que se veía inmersa no sólo Francia, sino todas las naciones de la tierra venía representado por la conquista y dominio de nuevas tierras, de nuevo suelo patrio en el exterior. Logrando así savia nueva para el esfuerzo productivo de la nación.
Fue en Francia donde surgiera la llama de la Ilustración. Una llama que prendería al otro lado del Atlántico. El primer hijo de la revolución ilustrada resultarían ser los Estados Unidos de América. La sempiterna lucha entre Franceses e Ingleses, que se remontaba a tiempos de Enrique V y al Reino de los Borgoñones, era una realidad en una conflagración a nivel mundial. Luchas por el control de la India, por el Caribe, un proyecto francés de invasión de la mitad occidental de Australia y , por supuesto, la lucha desde el hoy llamado Quebec a las colonias británicas en la costa este norteamericana. Sin este elemento de juicio sería inviable abordar en hecho que una monarquía absolutista como la francesa del momento realizara un esfuerzo en ayuda de los sublevados colonos tras la declaración de independencia del estos el 4 de Julio de 1776. Con Lafayette a la cabeza grandes contingentes del ejército y la marina de guerra francesa lucharon contra los británicos ( recordando la derrota global francesa contra los ingleses y la perdida del territorio francés nororiental americano, hoy llamado Quebec ) en la guerra de la Independencia de las 13 colonias. Inclusive el acta de rendición de los británicos esta realizada ante las tropas de su majestad el rey de Francia. Firmado en París. Francia resultó decisiva en la creación de la conformación de los Estados Unidos. Como hemos visto, mediante la Ilustración que dio soporte intelectual a los padres fundadores para la consecución de una república por la que únicamente clamaba un tercio de los colonos y a través de los ingentes esfuerzos militares franceses de apoyo a los insurgentes.
Francia colaboró con los Estados Unidos en el logro de la derrota de su enemigo británico, conformando un aliado al otro lado del Atlántico. Pero de la misma manera que los españoles que participaran en la citada guerra vieran como sus colonias más al sur de Río Grande se le rebelaban unas décadas más tarde, tal vez por el reflejo de lo ocurrido en las 13 colonias o quizá ya como tic temprano de la doctrina Monroe de “América para los americanos”, Francia sufrió las consecuencias de su participación en la guerra de la Independencia americana con la famosa Revolución Francesa.
La misma Francia que predicaba la ilustración al otro lado del charco se vio subsumida en el caos más absoluto en 1789 cuando diversos factores tanto medio ambientales, agrícolas y de concienciación de la población más depauperada y débil, de la capa social denominada genéricamente “Tercer Estado” se juntaron en un mismo escenario que produjo la explosión que creó la primera república francesa en 1791. Con la segunda constitución moderna del mundo. Pues en 1787 los Estados unidos, en orden a constituir una unión más perfecta, redactaron su propia constitución. Francia en estos momentos delicados para su futuro forja un nuevo carácter. Se reinventa a si misma como tantas otras veces sucedería a los largo de la historia, para dar más tarde una idea de solución de continuidad a lo que en realidad ha supuesto un giro estratégico en la concepción global de lo que supone el poder y el control del mundo (el francés al menos).
El llamado Comité para la salud publica (tremendamente mal traducido del francés al castellano, pues en origen suponía el comité para la seguridad publica) llevó cabo una serie de guerras de estabilización de los frentes a los estados que como el español o los países bajos abrieron dada la debilidad francesa envuelta en la resolución de una revolución francesa que daba giros y más giros hacia jacobinos y girondinos, pasando por los Sans Culots (literalmente, sin pantalones) y, por supuesto, por Robespierre y la etapa del Terror. Estados vecinos al francés vieron en esta etapa una oportunidad para lograr la ampliación de su suelo patrio, algo que fue en vano e inútil, puesto que fue Francia la que avanzó posiciones. Tanto en el Rosellón catalán como el territorio valón o flamenco, o partes al este de Francia fueron a incrementar las hectáreas de control revolucionario.
Termidor y el Consulado (triunviral) dirigido por Napoleon fue el cierre de tal etapa de debilidad exterior francesa. El cierre de la metamorfosis de un estado francés de vocación universal por la influencia personal y la proyección de un conglomerado de intereses individuales como los establecidos en el siglo XVII por Luis XIV o los cardenales Richelieu o Mazarino. A partir del presente Francia se regiría por la propagación al mundo de unas ideas. Esa sería su seña de identidad en la implantación y proyección global de la Grandeur francesa. Una grandeza que se vería el 25 de Diciembre de 1800 cuando en la Catedral de Notre Damme de París el Papa coronó emperador a Napoleon. El corso emulaba a Carlomagno, que había sido coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico el día de Navidad del año 800 en Roma por el sumo pontífice.
Mientras tanto los Estados Unidos habían creado el entramado institucional básico de su joven república. Incluida la sentencia del Tribunal Supremo, de la primera década del siglo XIX, Madison contra Monroe (ambos presidentes), que sentaba las bases de la Federación. Washington y la Casa Blanca estaban establecidas y puestas en pie ya en 1800. Tras Washington, que no la habitó, la Casa Blanca es residencia presidencial.
Francia seria para el mundo la luz ilustrada que llevaría los principios revolucionarios allá donde le fuera posible. Napoleon fue una experiencia breve de poco más una única década, la de 1800 - 1815 de expansión pan europeista de la nación franca. Han existido otros intentos de unificar Europa bajo los auspicios de una única nación. Los romanos los intentaron. Los visigodos. Los francos. Los bizantinos. Los españoles. Y tantos otros que únicamente soñaron esa posibilidad. Como los Hunos de Atila o los Otomanos que sitiaron Viena en dos ocasiones. Esta vía se vio imposibilitada debido a que en el siglo XIX imperaba en Europa y entre las potencias dominadoras del mundo (Francia, Reino Unido, Prusia, Rusia y Austria) la práctica del equilibrio de poderes. Esto suponía que las potencias jugaban unas con otras en la conformación de alianzas y de compromisos internacionales para evitar la proclamación de una superpotencia como había sido la Francia napoleónica. Este hecho surge del Congreso de Viena, que duro 9 meses, y en el que se decidió un nuevo concierto de las naciones en Europa y para en mundo. Podría decirse que es una especie de precedente de la Sociedad de Naciones. En ella un presidium informal de potencias gestionaban mediante contactos diplomáticos las crisis que se producían en torno al re equilibrio del sistema cuando este se ponía en duda, o se des estabilizaba. Ejemplo claro es la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en España en 1823 en favor de Fernando VII y contra el gobierno defensor de la Constitución de Cádiz de 1812. La llamada Santa Alianza.
Durante el siglo XIX Francia pugno con el resto de naciones europeas en ese juego de poder basado en el equilibrio y la equiparación de poderes de una nación a otra por buscar y consolidar su lugar bajo el sol. Obtuvo no sin mucho esfuerzo la conquista de Argelia de manos otomanas a principios de siglo, conquistando, desde sus bases costeras en Africa, zonas amplias del sector Noroccidental del continente, además de otros emplazamientos en el centro de Africa. La intensificación del imperialismo francés vino de la mano del emperador Napoleon III, nieto de Napoleon Bonaparte, y tras el último periodo siendo Francia reino, con Luis XVIII de Orleans. La bandera sería “Liberte, Egalité et Fraternité”.
Los Estados Unidos, por esta época, ya habían ampliado ligeramente su territorio tras la compra de la Luisiana (el tercio central de los actuales Estados Unidos) a la Francia de Napoleon Bonaparte por una cantidad sinceramente ridícula y, asimismo, había superado con un exitoso fracaso la que es su primera guerra imperialista contra su antigua metrópoli, el Reino Unido. Exitoso porque logró la supervivencia. Fracasado porque no logro los objetivos inicialmente marcados. En 1812 los Estados Unidos tratan de invadir el territorio británico en América del Norte: Canadá. Grandes batallas navales se sucederían en los grandes lagos, con el comandante americano, el Comodoro Perry al mando (el que más tarde forzaría con su flota la apertura de Japón a occidente). La guerra estuvo en un tris de suponer el retorno británico a las colonias perdidas, pues el contraataque británico no sólo incendió Washington (incluida la Casa Blanca y el Capitolio) y Filadelfia (la primera capital y ciudad donde se firmó la declaración de la independencia), sino que puso en jaque a las fuerzas de defensa de la joven república. Una victoria in extremis de las fuerzas norteamericanas sobre el Mississippi, cerca de Nueva Orleans, fue decisiva para la supervivencia de la joven nación. Este hecho fue clarividente para señalar algo que ya tenían por cierto los padres de la patria y es que los Estados Unidos debían tratar de entrar en el juego del Poder cuando les fuera posible. Lograr los mimbres básicos para lograr sobrevivir en el mundo leviatánico que señalara Hobbes en su libro. Algo que les llevaría un siglo alcanzar.
La Francia de Luis Napoleon realizó una intensa campaña de participación en el exterior. Es durante su reinado cuando Francia logra la Indochina, tras una injerencia en base al principio humanitario de la salvaguarda de los derechos, propiedades y vidas de los ciudadanos franceses en Saigón. Es con Napoleon III cuando Francia interviene en México. Hasta ese momento se había venido en llamar América española o hispana a la America recién liberada del yugo español y que manejaban el castellano por lengua materna. Para lograr sus objetivos de control del estado azteca Francia preparo y orquestó una campaña de manipulación del termino pasando a denominarse América Latina aquellas tierras para lograr que Francia, país latino y no hispano, pudiera considerarse parte de aquel mundo y de aquella cosmovisión que englobara a partes de las dos orillas del Atlántico en un destino común.
Napoleon III impulsó a Maximiliano de Austria como nuevo Emperador de México (en una etapa en la que no era tan extraño este título, pues existía el recién nombrado Emperador de Brasil, tras la independencia de Portugal; la Emperatriz de la India, la Reina Victoria; el Shogun o Emperador del Japón; el Emperador de Etiopía, entre otros …). Se sucedió una guerra entre las dos facciones. La nacionalista y la intervencionista, que pretendía un nuevo México aliado con las potencias europeas: Francia y España. En contra lucharon, apoyando a los nacionalistas insurgentes Estados Unidos y el Reino Unido. Pues para la joven república americana supondría un enorme riesgo para su supervivencia la existencia de dos Mega poderes en sus fronteras Norte (británicos) y Sur (franceses). Juárez, líder nacionalista, venció a los franceses, que se tuvieron que retirar. Al de poco los estadounidenses lograrían vencer en una guerra a los Estados Unidos Mexicanos y arrebatarles Arizona, California, Nevada, Nuevo México y Texas. Éste último tras una independencia de México y una posterior anexión como Estado a la Unión. El intento de Francia (como el anterior del Reino Unido en 1812) de Controlar a la potencia norteamericana había supuesto un fracaso.
Francia ante el panorama resultante se centró en la consecución de tierras en Africa y el sudeste de Asia, donde estableció su área de influencia. Tanto Francia como los Estados Unidos compartían su visión de poder. De alcanzar la hegemonía. La cuestión para unos y para otros era la carestía de medios de la potencia americana, algo evidente para los padres fundadores. Por ello se escudarían en una contención de Europa. Aunque ponían en práctica su verdadera vocación universal con las naciones nativas amerindias vecinas. Los Estados Unidos debido a su origen anti europeo y a la composición étnica de rechazados, marginados y excluidos en el viejo continente recogieron el odio a su vieja patria y la sembraron en la política exterior de quienes eran el centro de la política exterior universal del momento. Pues el imperialismo europeo dominaba en el siglo XIX los mares y las tierras del mundo. Con la excepción de China y Estados Unidos, durante el siglo XIX el mundo se dividía entre potencias coloniales europeas y colonias europeas, etapa que tuvo su punto culminante en el periodo de entre guerras, ya en el siglo XX.
En este punto debemos considerar una nueva revolución que impactaría sobre el mundo. La segunda fase de la revolución Industrial. Que llevaba a la recién unificada Alemania a sobrepasar en capacidad y producción al Reino Unido a finales del siglo XIX, junto con los Estados Unidos. Nuevos líderes económicos mundiales. Algo que repercutiría en la relación tradicional de fuerzas militares establecida en el eje Reino Unido y Francia.
Este hecho supondría una revisión de la situación política mundial y obligaba redimensionar el papel de Francia y Estados Unidos en el Mundo. En 1871 tras una brillante maniobra del canciller alemán Bismarck, en la que se incluía la posibilidad de un Hohenzoller (miembro de la dinastía reinante en Alemania) en la sucesión al trono de España, vacante por una revolución democrática en 1869, Francia entra en guerra con Alemania. Luis Napoleon es apresado en la batalla de Sedan. Entre los efectos inmediatos supone la desaparición del antiguo Estado papal en el entorno del Lazio y que imposibilitaba la ya casi finalizada reunificación italiana, pues Francia era la valedora de su defensa. Francia perdería Alsacia y Lorena en favor de Alemania.
Es en este momento de la Historia cuando Francia pasa a ser el paria de Europa. En la segunda mitad del siglo XIX y gracias al canciller alemán Bismarck se cierra un lazo en torno a Francia, un aislamiento diplomático. Consistía en la participación mediante tratados internacionales de una alianza entre Reino Unido, Alemania, Austria Hungría, Rusia, Italia y Rumania. Un sistema de alianzas forjado para la derrota de Francia dispuesto por Alemania. Francia se había opuesto, militarmente incluso, a la creación de un poder, una potencia, una nación unida y poderosa a su vera, por lo que la tirria que sentía Alemania a Francia era comprensible. Más si cabe si se recuerda lo que hizo Carlomagno a los Sajones …
Para alivio de Francia, en Marzo de 1890 Bismarck es relevado al mando de la cancillería alemana y el sistema de alianzas anti francés se rompe. En 1898 se produce el incidente de Fachoda. Francia pretendía establecer un eje horizontal francés en el Norte de Africa. El Reino Unido lo pretendía Vertical, de Norte a Sur. Ambos ejes se cortaban en Sudán. En ese momento una audaz maniobra militar francesa (la misión Marchand) se dirige al citado emplazamiento sudanés en mitad de la conflagración entre los guerreros nativos y los británicos. Una retirada y una mancha en el orgullo francés suponen en cambio el inicio de una Entente cordiale que se plasmaría en 1904 con el nuevo Rey inglés (tras el intento de Joseph Chamberlain en 1898 - 1901 de una unión militar, aduanera y económica entre Reino Unido y Alemania que le llevaría a su caída del 10 de Downing Street). Francia y el Reino Unido se convertían en Aliadas tras siglos de enemistades, desavenencias y conflictos armados. Cabe recordar la Guerra entre Prusia y Reino Unido contra Francia durante el siglo XVII, que bien se refleja en el film de Stanley Kubrik Barry Lindon. Francia por su parte había llegado a acuerdos con la Rusia Zarista en cuanto a la defensa mutua. El círculo de alianzas previo a la guerra mundial se estaba cerrando.
Francia al comienzo del Siglo XX se encontraba entre las teóricas grandes potencias mundiales, dadas sus colonias y su poder económico. Pero se encontraba en una posición de debilidad entre dos grandes poderes: Reino Unido y Alemania, junto con Italia y España y los emergentes Estados Unidos. Debilitada por el intestino affaire Dreyfuss sobre el hipotético caso de traición de un judío francés al viejo enemigo alemán, Francia se vio subsumida en una conflagración mundial en su suelo, algo que llevaba mucho tiempo gestándose (el plan Von Schlieffen de invasión de Francia realizando un arco que atravesara el norte del País, rozando la costa del Canal y forzando un movimiento de pinza sobre París es de 1904). Francia se preparaba para la guerra. No le vino de sorpresa. Toda Europa llevaba un par de décadas afilando sus sables y engrasando sus bayonetas, probando nuevas armas para luchar otra vez.
Los Estados Unidos llegan al Siglo XX convertidos en una potencia de ámbito mundial. Global. Tras la adquisición de Filipinas, Cuba, Puerto Rico, además de multitud de islas del pacífico de manos de España tras la guerra de 1898 y la toma de gran parte de Panamá durante la construcción del Canal los Estados Unidos empiezan a jugar fuerte en la escena internacional. Empiezan a poder aplicar los recursos necesarios para la tan ansiada política exterior que tanto ansiaban los padres fundadores y que no les era posible debido a la debilidad de la entonces débil y joven república. Ahora era ya diferente. Ahora podían hablar de igual a igual a las potencias europeas. La primera en sufrirlo fue España. Que fue la que ofreció la puntilla a la nación americana para dar el salto cualitativo hacia el primer nivel mundial.
La guerra que se preparaba en Europa se libró finalmente debido al juego de alianzas y su puesta en ejecución tras un hecho circunstancial de la muerte de un dignatario de uno de los bandos en uno de los territorios conflictivos bajo su mando. Sucedió en Belgrado. Pero la chispa podía haber sido iniciada en cualquier otro lugar del continente. No fue corta y rápida como todos esperaban. Fue dura, larga y cruel. Mucha gente murió. Se descubrió el horror de la guerra química, del gas, de la guerra de trincheras. La guerra se libro en la mitad norte de Francia, por lo que el país quedo destrozado tras la guerra. Las condiciones draconianas del tratado de paz impuestas a Alemania fueron tan sobrecogedoras que a la vuelta a su país de la delegación firmante fue asesinada. A punto estuvieron de no firmar. Pero les comentaron que si no lo hacían retomarían la guerra donde la habían dejado: a las fronteras de Alemania. Era el dictat de Versalles.
Francia era una de las vencedoras. Pero era una victoria pírrica (que viene de Pirro, Rey que venciera a los Romanos dos veces, pero con tal coste para sus fuerzas y para su país que no sirvieron de nada). Los Estados Unidos habían entrenado en un tiempo récord a 4 millones de hombre. Habían movilizado a su primer ejército permanente más numerosos después de la guerra civil. Algo que se convertiría ya en definitivo. La guerra mundial supondría técnica y definitivamente el bautismo mundial de los Estados Unidos como Potencia Mundial. Los Estados Unidos por obra de su presidente, el demócrata Woodrow Wilson, estableció los 14 puntos. Una serie de condiciones para la paz que venían a destruir la tradicional postura del equilibrio de poderes europeo. Algo que odiaban los Estados Unidos. Y venía a imponer un control multilateral del mundo a través de la Sociedad de Naciones.
Francia salía de la Guerra con una enorme deuda tanto con los británicos y los estadounidenses. Con una Alemania postrada a la que destripó para lograr sus objetivos. A la que desangró e hizo rovolverse por la injusticia de tal brutalidad de ocupante. Objetivamente Francia y Reino Unido eran aliados. Pero se veía a ojos británicos a los franceses como unos belicistas que lo único que querían era venganza contra los enemigos teutónicos. Y desde el otro lado del Atlántico se veía con desconfianza a los europeos. A los que se había ayudado entre otros motivos porque si los vencedores hubieran sido las potencias centrales, jamás los Estados Unidos hubiera recuperado sus préstamos a Reino Unido y Francia.
Los Estados Unidos volvieron a su tradicional aislamiento internacional, quizá para lograr mayores bases para un futuro mayor poder global, quizá por un sincero abjurar de las políticas de poder globales o quizá por la búsqueda primero de una América para los americanos, como se viera en ciertas intervenciones estadounidenses en los años 20 …
Fueron Franceses y Británicos, por lo tanto, los sostenedores de la Sociedad de Naciones. Paradójicamente. La derrota ayuda a la cooperación y al multilateralismo. La derrota y las victorias pírricas.
Durante la etapa de entreguerras Francia ocupó militarmente parte de Alemania. Incluido el Sarre y el Rhur por impago de las deudas contraidas por la guerra. Francia interviene en la Invasión de la Rusia Soviética, un vano intento occidental por destruir la revolución que había prendido tras la derrocamiento del Zarismo. Interviene a su vez, al mando del General Weigand en Polonia. Este es el precedente de la Entente entre Polonia y Francia y el Tratado de seguridad mutua que a su debido tiempo gozaría de plena aplicación práctica.
Francia mantuvo sus colonias en esta etapa histórica de plenitud y de ilusión. Ilusión no referente a la pasión de las personas por un futuro mejor, que también, sino por la farsa que suponía. La Primera Guerra Mundial no sólo había supuesto la derrota Alemana, Austro - Húngara y Otomana y la desmembración de los imperios centrales. Había supuesto la destrucción del mito de Occidente. De la Idea de Europa hasta ese momento existente como cuna de la civilización y del progreso humano. Todo eso se quebró con la conflagración mundial. El espejismo de “Liberté, Egalité et Fraternité” se desvaneció en una tarde de verano de 1914, cuando las naciones de Europa entraron en Guerra, poniendo fecha de caducidad al dominio global europeo. Se había roto en mil pedazos el equilibrio de poderes, la política exterior mancomunada (y nunca coordinada) basada en evitar la aparición de una superpotencia más grande que dominara a todas ya no existía. Y en las colonias sabían que Europa no era su futuro. Sabían ahora verdades como puños sobre la realidad de su metrópoli. De París y de Francia. El despertar de Conciencias. La caída del Velo.
En este contexto, con un mundo y una Europa conmocionadas por la reciente guerra y por el dictat draconiano, Alemania fue tomando posiciones hasta poner a Europa al Borde de una Nueva Guerra, tras aupar al poder al Partido Nazi.
Francia estaba indefensa. Y se construyó para su tranquilidad la Línea Maginot, basada en los viejos principios de la guerra de trincheras. Los británicos no sabían que hacer. Y los Estados Unidos se encontraban sumidos en una crisis de proporciones épicas que avanzaba y afectaba a casi todo el mundo (salvo Japón, si bien su producción se estancó).
El juego de alianzas dispuso la guerra para el 1 de Septiembre de 1939. Contra Polonia. Francia estaba con ellos. Y la conflagración dio comienzo. Pero antes, en Munich, las potencias occidentales se plegaron al dictado de Hitler, incluidos los franceses, esgrimiendo el papel de contenedores de una potencia emergente. Una política, la de Munich que, si bien se reveló muy negativa con Hitler, quizá con otras circunstancias hubiera, en esencia básica, resultado un éxito de la estrategia negociadora. Pues, ¿cual es el problema de la guerra normalmente? Que los militares y políticos de uno y otro bando se enfrascan en una guerra siguiendo los modelos y parámetros aprendidos en la guerra anterior. A la aventura. Tal y como señala el libro “Los Cañones de Agosto”, sobre la Primera Guerra Mundial.
Francia se dividió en dos: la Francia Libre y la Francia de Vichy. Después de la conquista fulgurante de Francia por la Wermatch en mayo de 1940. Francia fue invadida y su territorio ocupado. La mayoría de las colonias se alinearon con Vichy. Indochina se entregó rápidamente a manos de los japoneses, nada más caída la metrópoli.
De entre los exiliados en Londres surgió un líder. Una voz de la Francia Libre: el General Charles De Gaulle. No fue hasta 4 años después cuando pudo volver a poner pie en Francia continental. La guerra había sido aún peor para Francia que la anterior primera guerra mundial. Durante la Segunda Francia perdió su condición de Potencia Mundial Efectiva. Aunque participara el calidad de Potencia Vencedora. Aunque participara en forma paritaria en los principales consejos de posguerra, en los distritos y sectores de ocupación, en las conferencias se encontraban únicamente los tres grandes. Este hecho suponía una demostración palmaria que Francia ya no tenía la relevancia internacional de antaño.
Los Estados Unidos, en cambio, salen de la guerra reforzados. Confirmados en Potencia Mundial. En el Hegemón de Thomas Hobbes, junto con otra gran potencia mundial como era la Unión Soviética. 1945 supone un giro estratégico para las relaciones internacionales, las políticas exteriores, los Estados Unidos y para Europa. Supone un cambio de modelo mundial, de un nuevo orden mundial. El mundo europeo desaparece, exparciéndose al viento las últimas cenizas de tal dominio. Las colonias se independizan de sus metrópolis. Y Estados Unidos no ve con buenos ojos que se vuelva a repetir el espectáculo vivido, con dos guerras mundiales en tan poco tiempo, enviando generaciones enteras a luchar por una causa que no es la suya, y por un territorio que no es el suyo, por una de las intestinas e interminables luchas que los europeos tienen.
Estados Unidos se quiere desentender de Europa. Sacar sus tropas. Dejar Europa a los europeos y que ellos se arreglen su postguerra … en el caso de que su intención sea seguir por la misma senda que les ha llevado a pelearse entre si dos veces en menos de 30 años. No quieren apoyar imperialismos europeos.
Francia, por su parte, es un guiñapo que trata de reconstruirse como puede. Esta destrozada política, económica, social e industrialmente. También anímicamente. Han estado 4 años ocupados. La otrora gran potencia mundial. No hay Grandeur en Francia en estos momentos. Sólo quedan los héroes de la reconquista. Con De Gaulle a la cabeza.
El mundo, como diría aquel, ha cambiado (quizá para que todo siga igual … al final y al cabo), pero en aquel momento el hundimiento de Europa y de Francia parecía definitivo. Se había roto Europa. Y estaba colonizada. Un sector por los Estados Unidos. Que al tener una cultura estratégica parecida a la Europea occidental no hubo tantas fricciones como en el Este, donde la URSS se tuvo que imponer militarmente para lograr la inquebrantable adhesión de esos países al proyecto del paraíso del Socialismo Real.
Estados Unidos había culminado con éxito su carrera hobbesiana (era el Hegemón y Leviatán del mundo), y para Francia se habían vuelto las tornas. De haber dado vida a la joven república y regalarle la Estatua de la Libertad en 1876 (de August Eiffel) a la debilidad y fragilidad en que se encontraba en 1945. Una potencia mundial aún formalmente, pero una potencia menor en la esfera internacional en la realidad.
En 1956, con ocasión de la Crisis de Suez se vería palmariamente por todo el mundo la subordinación de Reino Unido y Francia a los Estados Unidos cuando estos les obligaron a retirar sus tropas del recien tomado Canal de Suez (hasta entonces de propiedad franco británica, y nacionalizado por Nasser).
Tras la II Guerra Mundial Francia se replantea su papel en el mundo. Lo que es y lo que pretende. En el momento en el que pierde sus colonias y su independencia como potencia autónoma. Tiene que reconstruirse a si misma de nuevo y reenfocar su política exterior. Y lo hace creando Tres círculos en torno a Quay D´orsay (el palacio donde se hubica el ministerio de asuntos exteriores francés). Un primer círculo encerrara la propia Francia y el territorio de ultramar que aun le resta. Un segundo se centra en Europa. Y un Tercero es su posición en el Mundo (especialmente Africa).
Francia vio desde el primer momento que la solución a su debilidad intrínseca en la esfera internacional se iba a solucionar mediante la unión de Europa. La idea no era nueva. Habían existido propuestas teóricas desde finales del siglo XIX y especialmente en la época de entreguerras. En este momento la idea del eje estratégico Franco Alemán, por paradójico que pueda parecer, se da. Igual que Fachoda y la Entente Cordiale pocos años más tarde, Francia y Alemania se unen en un proyecto de comunidad Europea para la forja de un futuro común. Lo primero en las materias primas en las que aún era líder Europa: Carbón y Acero.
La Europa forjada por Francia trata de establecer una Union más perfecta de los estados europeos en orden a su proyección internacional, su cohesión interna y la no proliferación de guerras en suelo europeo. Ha supuesto un giro estratégico y conceptual tremendo para Europa, pues ésta ha abandonado la política de poder que ha alcanzado Estados Unidos, iendose más allá de la política. Más allá de la lucha por el poder en el mundo. Más allá de Hobbes. Ha encontrado la plasmacion de Kant y “De la Paz perpetua”. Con una Europa reunificándose se da el salto cualitativo hacia la cooperación. Pues el modelo de integración señala que cuando las controversias se discuten dialogando y cuando los asuntos en común son tantos que no es posible otra vía que la negociación y la palabra, no es posible otro escenario que el de la cooperación o la Integración, bien sea económica o política. A Francia le movió el recuerdo de haber sido invadida, de haber perdido su manto de gran potencia. La humillación publica, en definitiva. Su toma de conciencia de ser un derrotado en la victoria.
Lo que a Estados Unidos le hace tirarse de los pelos cuando ve a franceses y, en definitiva, europeos, es divisar la maravilla de paraíso posmoderno que se han construido y al que ellos no pueden acceder. Únicamente guardar sus vallas exteriores. Y de mientras ellos se tienen que ocupar de los Estados Gamberros, como si fueran los mamporreros del mundo, casi al servicio del señorito europeo. De ahí parte del resentimiento de los Estados Unidos hacia Europa hoy día. Por eso y por la clara intencionalidad de Europa de crearse en bloque independiente. Tal Y como diría De Gaulle, una tercera fuerza entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. En unos pocos años será China la que substituya a la URSS de la ecuación, pero, hoy como ayer, el Elíseo busca ese tercer espacio, junto con Alemania, Bélgica y Luxemburgo (Núcleo duro de la construcción europea) para la Unión.
Volviendo a los tres círculos. Francia ha venido tratando desde la II Guerra Mundial de volver a la Grandeur. A ser una potencia mundial. Y de ahí la llamada soberbia de poseer su propio arsenal nuclear, de salirse de la estructura militar integrada de la OTAN (debido a que los arsenales nucleares y las decisiones clave las tomaba Estados Unidos en solitario). La Unión Europea es la Vocación de Francia en la última mitad de siglo XX. Aun con sonados fracasos como la Comunidad Europea de Defensa. Firmada en 1952, y ratificada por los 5 estados fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Pero que la Asamblea Nacional francesa rehusó ratificar, debido tal vez a que en ese momento, 1954, se había realizado el tratado de paz en Indochina con la mediación estadounidense y Francia se vio obligada a sacrificar su modelo de Defensa europea (que conllevaba una Comunidad Política Europea en su estructura). Pero en 1957, un año después de la humillación estadounidense de Suez, se crea ya el germen y simiente definitiva de la hoy Unión Europea a través de la Comunidad Económica Europea. Las circunstancias internacionales en las que se crea la Unión y se va incrementando son fundamentales. Y Francia es su principal impulsora.
Francia y Estados Unidos no se parecen hoy en su concepción estratégica, como hemos visto. Mientras unos, los americanos, tienen unas prioridades hobbesianas de alcanzar mayores cotas de hegemonía mundial, los europeos tratan de lograr una mayor cohesión ad intra de la Union Europea y una mayor proyección internacional y lograr un mundo mejor para todos. Quizá lo que hacen franceses y europeos es esperar a la consecución de unas circunstancias técnicas y de infraestructuras necesarias para una política de poder similar a la de Estados Unidos. Pero eso no es creíble, puesto que la Union Europea tiene capacidad, si quisiera, para duplicar su presupuesto de Defensa muy facilmente La idea supone algo parecido a la exportación del milagro europeo al mundo. Como la Unión Africana constituida en 2002.
El mundo da muchas vueltas y los papeles que se han repartido una vez en la escena internacional, en otras circunstancias lo puede jugar el estado de enfrente, como se ha podido ver en la reciente crisis de Irak. El 11 S no supone como se nos hace creer un giro estratégico consecutivo, de consecuencia, sino que una cierta idea de América había sido moldeada por los ideólogos republicanos y las circunstancias internacionales propiciaron su aplicación. Francia y la Union Europea activaron el articulo 5 de defensa mutua de la OTAN el 12 de Septiembre de 2001. Para una resolución multilateral de la crisis abierta con los atentados. Estados Unidos no lo aprovechó. Y se ha lanzado a dos guerras unilateralmente. La última con todo el mundo en contra y la única ayuda de Reino Unido, Polonia, Italia y otros países menores. Estados Unidos además ha tratado de introducir una distinción de Buenos y malos en la Unión Europea entre Nueva Europa y Vieja Europa. Una cuña en la construcción europea.
Una piedra en el zapato comunitario para que Europa no se le vaya de las manos.
Francia como estado permanente en el consejo de seguridad y derecho de veto, con armas nucleares, y territorio soberano en gran parte del globo es una potencia con proyección mundial. Sostén y piedra angular de la Unión Europea. Francia y Estados Unidos llevan desde hace mucho tiempo una relación de amor - odio, pero no se corre mayor riesgo por el ya citado aspecto cooperativo. Demasiados aspectos, el comercial principalmente, unen ambas orillas del Atlántico como para que se declaren la guerra mutuamente. Por ahora …
Es un juego global que hoy tiene dos tipos de reglas, dos formas de ver el mundo, de entender las relaciones entre las naciones y de concebir los retos de una política exterior. Dos concepciones estratégicas completamente diferentes situadas a ambos lados del Atlántico, con unas instituciones multilaterales como la ONU defendidas por Europa y defenestradas por Estados Unidos. Con la Carta de las Naciones Unidas como Carta Magna del mundo. Inmersos en un mundo cada día más inseguro. Por culpa de la que un ministro francés de la década de los 90 llamara acertadamente hyperpoissance americaine. En la guerra contra el Terror. O lo que es lo mismo: la Tercera Guerra Mundial.
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