450 millones de seres humanos en el mundo responden, a grosso modo, a la descripción de “hispanos”, debido a que su lengua primordial parece ser el castellano o también llamado español (debido a su origen o el contexto en el que se quiera denominar a esta lengua latina). En Estados Unidos el auge del mundo latino está tan de actualidad que Samuel P. Huntington, famoso por su teoría del “Choque de civilizaciones”, ha escrito otra obra sobre la emergencia de América Latina sobre Estados Unidos y el posible peligro que ésta pudiera suponer a la supervivencia de la nación norteamericana tal y como la conocemos hoy (mayoritariamente blanca, protestante… WASP - White Anglo Saxon Protestant), incluyendo sus instituciones “democráticas”. Hoy por hoy son la primera minoría en el país. Superando desde el año 2000 a la minoría afroamericana. Al menos en número, puesto que aún el poder en el establishment es aún relativamente débil, en contraste con la presencia de miembros de la comunidad negra en la cúpula de la toma de decisiones: Colin Powell, Secretario de Estado y Condolezza Rice, Consejera de Seguridad Nacional. Quizá la clave es que los latinos son católicos (la Iglesia tiene dogmas específicos anti contracepción y uso del preservativo), por lo que procrean más rápidamente que sus compañeros afroamericanos o protestantes. Se estima que a mediados del siglo XXI supongan entre un 25 y un 30% de la población de Estados Unidos…
Retrocedamos un paso para ver el cuadro en su justa medida. La así llamada hispanidad “nació” el 12 de octubre de 1492, cuando Colón redescubrió la hoy conocida como América. Encontronazo diría más bien yo, no sólo porque de camino (supuestamente) hacia otra parte del mundo se topara con algo inesperado, sino porque la “hispanidad” les vino a los indígenas con la marea. El mal les vino del otro lado del “charco”. De más allá del horizonte. Del Este. Del futuro imperio en cuyos dominios no se ponía el sol (aunque en ese momento para los amerindios fuera el lugar donde el sol se daba su baño matutino: por donde se levantaba cada día). Una hispanidad que nace cuando aún la idea de España no existe. Ni como reino siquiera, puesto que hasta bien entrado el siglo XVI tal denominación fue virtual (era conocido como Reino de Castilla y Aragón. Carlos V quizá pueda considerarse el primer Rey de España por aunar en la misma figura ambas coronas, pero tal circunstancia no es indicativa que las dos distintas realidades fueran una sola…), incluso hasta el decreto de nueva planta, con Felipe V en 1715, fue ilusorio, puesto que lo anteriormente conocido como Reino de Aragón mantuvo sus instituciones, derechos y libertades en base a la fórmula de la co soberanía…
Para los habitantes de América fue un cataclismo de proporciones bíblicas. La población local, de cerca de cien millones cuando llegaron los españoles al continente, se redujo a unos tres o cuatro millones de habitantes en el breve lapso de un siglo. Lo cual indica lo terrible que fue esa presencia. Esto únicamente refiriéndonos al aspecto vital. Pues sucedió mucho más. Se dio una tremenda aculturación. Las ricas y sustanciosas culturas indígenas, de hondo calado en materias como astronomía, agricultura, sanidad… (y tantas cuestiones pendientes de ser desveladas) se desvanecieron como lágrimas en la lluvia. Se despreció lo anterior por el simple hecho de ser lo precedente. Lo “no moderno”. Hecho por indígenas que debían ser salvados del fuego eterno con la cruz y el incipiente bebé llamado capitalismo, entonces mercantil. Hubo revueltas, rebeliones y levantamientos, pero la potencia de fuego, hoy como ayer la tiene la potencia. Como señala un viejo dicho: “Los malos vencen siempre. Los buenos sólo una vez.” Así se hizo Hispana la América al Sur del río Grande.
Eso es lo que se rememora cada 12 de octubre. A un lado y a otro del “charco”. En América por lo que se les quitó. En España como orgullo. Y ahí se hacen, por la vía Paseo de la Castellana el oportuno desfile militar. Rémora de los que fueron a hacer las Américas y que produjeron tal encontronazo. A pesar de lo cual cuando la civilización que representa Occidente se encontró en peligro, han estado, irónicamente, a nuestro lado. Al lado del mundo del opresor. Tanto en la primera, como en la segunda y muy probablemente en esta tercera guerra mundial.
Debemos revisar el pasado para poder llegar a una paz verdadera. No una paz negativa en ausencia de violencia, que es muy necesaria en otros casos, sino una paz positiva que repare los agravios históricos y alcance a reconocer los errores cometidos, para asi cooperar en el presente y en el futuro. Desde la base de que nadie posee la verdad absoluta y que, como humanos, todos cometemos errores.
Hispanidad. ¿Qué significado tiene hoy día este tan etéreo término? ¿Es posible sentirse hispano y no español, de la misma manera que puede considerarse uno británico o de la Commonwealth y no ingles? Si es asi, ¿Cómo debe estructurarse esa unidad identitaria? ¿Tipo Liga Árabe, algo formal, pero sin contenido práctico? ¿ Organización de la Cumbre de Estados Americanos, con un secretario general, tipo ONU, que se esta formando? ¿Unión tipo UE, con integración en una comunidad de intereses y cultura común?
Y lo más importante. ¿Debe jugar España algún papel, en virtud de esa conocida, oscura y tremenda historia de 5 siglos de relación con la hasta ayer conocida como América española?
Mi respuesta, en principio, es clara. Dar la voz al indígena. Y que sean los americanos los que decidan que quieren ser. Pues su futuro lo construirán, por fin, ellos mismos.
Comments:
Solo una question: Somos los bascos hispanos o latinos? Gracias muchas de antemano.
# posted by Anonymous
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