Sucedió un 30 de Junio de 1997. Muy poca gente por estos pagos se dió cuenta de lo que estaba sucediendo, pero la penúltima colonia europea en Asia estaba a punto de ser devuelta a China.
Hong Kong como parte de China. Ese era uno de los sueños del llamado “pequeño timonel” de la gran nación de China: Deng Xiaping. Deng es famoso, entre otras cosas, por la frase “Da igual que el gato sea blanco o negro mientras cace ratones”, que da idea del pragmatismo de su pensamiento y es un buen punto de referencia para comprender porque el viejo y “gran timonel”, Mao Tse Tung, lo marginó del poder hasta la muerte del viejo líder comunista chino. En 1984 la Gran Bretaña de Thatcher llegó a un acuerdo con la China de Deng para la retrocesión en 1997. Deng, por cosas del destino, jamás llegó a ver soberanía china en Hong Kong al morir el 19 de febrero de 1997. Murio a pocos metros de un gigantesco panel que daba la cuenta atrás de la vuelta de Hong Kong a la “madre patria”. Al de poco le seguiría Macao, posesión personal del Presidente de la República de Portugal.
Ceremonía de transferencia de soberanía
A principios del siglo XIX se produjo la llamada guerra del opio. En aquellos días China era un país cerrado al comercio exterior. Pero los británicos querían hacer comercio, por tanto lo hacían ilegalmente. Las compañías chinas que surgieron para burlar el control ferreo del gobierno se llamaron triadas y el pago por parte de los británicos se hacía en plata y en opio, cultivado en la colonia imperial de la India. Cuando el gobierno de china trató de impedir tales prácticas, tratando de evitar que la población del país consimiera todo el opio que los británicos, ayudados de las triadas, estaban introduciendo, se apeló al libre cambió y el imperio británico le declaró la guerra al imperio medio. La consecuencia principal, además de la apertura de china al comercio extranjero, fue el pago de una indemnización pecuniaria y la entrega a perpetuidad de un puerto en china: Hong Kong.
La firma de dicho tratado se produjo en 1842. En 1860 se cedieron, no sin presiones (precisamente fue tras la llamada segunda guerra del opio), por parte del gobierno de su majestad, islas por parte de china en las inmediaciones del ya entonces puerto británico de Hong Kong a perpetuidad. En 1898, mientras los Estados Unidos y España luchaban por Filipinas y la flota estadounidense se refugiaba en Hong Kong antes de atacar los navíos españoles en la ensenada de Manila, el gobierno del Reino Unido negociaba el arrendamiento de tierras adyacentes a la colonia para el uso por parte de los británicos en un plazo de 99 años. Fue firmado el 30 de Junio de 1898. Por lo que el tratado expiraba, formalmente, el 1 de Julio de 1997. Llegada esa fecha el Reino Unido podría haberse quedado con las tierras que tenía cedidas a perpetuidad, es decir, la mitad sur del territorio que poseía, las islas. Pero tanto al gobierno de Thatcher (paradojico caso comparativo con Malvinas, 2 años antes de las negociaciones sobre Hong Kong) como a los siguientes gobiernos británicos no les pareció oportuno el mantenimiento de una colonia. O parte de ella. Aun cuando tenían perfecto derecho a ello.
Salvo por el periodo entre 1942 y 1945, bajo control japonés, el dominio británico no se ha interrumpido. En los últimos años se fue transformando la colonia en un sistema democrático, que no lo había sido antes, y en una zona especial de desarrollo. Ciertamente, y ya con el acuerdo en la mano, el asunto de Tiananmenn fue impactante para Hong Kong, quienes en unos años iban a convivir bajo el lema “Un país, dos sistemas” de Deng Xiaoping. Por cierto, fue gracias al viejo político chino gracias al cual fue posible la retrocesión de soberanía completa dado el giro que empezó a tomar china hacia el capitalismo en 1979, momento en el que el “pequeño timonel” retomo el poder en china despues de su exilio forzoso del mismo. En 1989 muchos ciudadanos de Hong Kong emigraron a Australia o Canadá. Siempre dentro del antiguo imperio británico. Lo mismo que los blancos sudafricanos que han dejado sudáfrica, más de un millón en la década de 1994 a 2004, ha pasado a vivir en los territorios que antes dominaba el Reino Unido, como son Canadá, Nueva Zelanda, Australia… paises, aún hoy regidos por la Jefa de estado del Reino Unido: la Reina Isabel II de Inglaterra.
La noche del 30 de junio de 1997 es ya meomorable. A ella asistieron el principe carlos, el Primer Ministro Tony Blair (recien elegido) y el último Gobernador de la colonia, Chris Patten, quien más tarde sería Comisario Europeo de Asuntos Exteriores en la Comisión Prodi. Por parte china asistio el entonces presidente Jiang Zeming y el nuevo gobernador chino Twng chee Hwa. Recuerdo que se llevaron a cabo multitud de actos conmemorativos que casi nadie cubrió. Salvo la 2 de televisión española. Al de poco de la ceremonia, ya con soberanía china, lo primero que hicieron los nuevos amos chinos fue introducir una columna de blindados y un numero importante de tropas. Las imagenes recordaron mucho a las de Tiananmenn. Aunque en este caso no había ningun humbre, mujer, niña, niño, anciana o anciano interceptando la columna. Una película retrata esos momentos de manera bastante interesante, para ser una película de ficción. Se trata de “La caja china” (”The Chinese Box”), con Jeremy Irons como protagonista. Es una metafora de la muerte del Hong Kong británico, que había durado más de siglo y medio en pie.
Como curiosidad cabe señalar que al de poco de la marcha de los británicos estalló una crisis bursatil de enormes proporciones. Uno de sus epicentros fue la propia bolsa de Hong Kong, que perdió más de un 22% de su valor. El actual sistema es contestado por fuerzas pro democráticas del interior y el exterior de Hong Kong. A pesar de que el sistema “democrático” de la ciudad es relativamente nuevo y a poco de la retrocesión de soberanía. El Gobernador chino Chee Hwa dimitió por presiones populares en 2005. Pekin no vió con buenos ojos a su substituto, interinamente, por lo que se sacó la argucia legal de que el nuevo gobernador debería ocupar el sillón únicamente el periodo que le quedaba a Chee Hwa para cubrir su mandato. Aún así se celebraron elecciones en 2005 que las ganó Donald Tsang, antiguo funcionario de la administración británica. Unas elecciones semi democráticas debido que fueron de sufragio censitario (pudieron votar únicamente 800 representantes de sectores económicos y sociales). Previsiblemente habrá nuevas elecciones en veranode este año 2007, cuando veremos claramente hasta que punto el principio de “Un país, dos sistemas” es real y hasta que grado de divergencia en lo procedimental es capaz de tolerar el régimen de Pekin.
En cuanto al poder legislativo las últimas elecciones fueron en 2004. Tienen un doble sistema. 30 parlamentarios se eligen por sufragio universal y directo, lo cual favorece a los partidos pro democráticos. Otros 30 se eligen censitariamente, favoreciendo a políticos pro chinos. Al parlamento se le llama “Consejo Legislativo”.
El actual sistema estará vigente, al menos, hasta 2047, dado que está estipulado que dure 50 años después de la retrocesión de soberanía. Es uno de los puntos que posibilitaron el acuerdo, siendo una cláusula de garantía de derechos para los ciudadanos. Unos ciudadanos que, recuerdo, hacían colas kilométricas en estadios y en plena calle a semanas de la toma de Hong Kong por China para cumplimentar sus papeles y obtener el pasaporte británico.
Una curiosidad. He citado los territorios arrendados en 1898. No fue hasta 1984 cuando empezó a ser poblado con fuerza esa zona, hasta que se supo que el Reino Unido no sólo iba a devolver la zona que tenía comprometido devolver, sino toda la colonia.
Para terminar quisiera hacer una reflexión. Existe un doble o triple rasero. O miles de ellos. Hay diferentes tratamientos según quien sea el pais ocupado y la potencia ocupante. Citaré el caso del propio Reino Unido. Ya he dicho que en 1982 se fueron literalmente a la guerra por el mantenimiento de Malvinas bajo el redil británico, pero al de dos años negocian la entrega de Hong Kong a China. Mientras tanto Gibraltar se mantiene como la última colonia de Europa, no dejando ni que los llamados llanitos se autodeterminen ni que se haga el proceso de retrocesión de soberanía. Un gobierno conservador como fue el de John Major declaró en diciembre de 1994 que el Norte de Irlanda tenía derecho a decidir su propio futuro. Y hoy es el día en el que el Reino Unido, junto con otros paises, aún mantiene reclamaciones de soberanía en la Antártida. Según el caso, según la coyuntura, según las presiones y la potencia de la contraparte en la negociación se tiene una solución u otra. Personalmente lo mejor hubiera sido que los ciudadanos de Hong Kong hubieran podido decidir libremente si querían ser parte de China, del Reino Unido o un estado independiente como la vecina singapur. Esa es la solución más democrática. Aunque, cuando se va a cumplir el 10º aniversario de la retrocesión de soberanía, poco se puede hacer ya. Sólo una eventual guerra con China…
Ya sólo queda un buen libro de investigación sobre esta historia, para poder comprender lo que fue, aunque, como ya digo, bastante despapercibidamente por el gran público, uno de los últimos actos del descolonizador siglo XX.
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