“Ez pentsatu zer egin dezakeen herriak zuregatik, baizik eta zer egin dezakezun zuk herriarengatik”
John Fitzgerald Kennedy
2005 es un año ilusionante cargado de citas para los vascos. Es un año imprescindible en su historia (y eso que únicamente llevamos 24 días consumidos de él). Elecciones nacionales vascas, el referéndum sobre el tratado por el que se establece una Constitución para Europa y, cómo olvidarlo, el referéndum sobre el ya Proyecto en firme de Nuevo Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi. Éste año 2005 es el año de nuestra vida como vascos. Al menos desde hace mucho tiempo.
Al así llamado “Plan Ibarretxe” se le acusa de ser una imposición no consensuada entre los vascos desde el frente español, formalmente constituido en reunión plenaria en la Moncloa por el presidente del Gobierno de España y líder del PSOE, junto con el líder del PP: José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Curiosamente llamado líder de la oposición, aunque no se si EA, ERC, el BNG, el mismo PNV y tantos otros lo asumen como su portavoz, digo yo. Curiosamente coinciden en el discurso tanto PSOE como Batasuna. Es más. A Patxi López le parece más dialogante y democrática la propuesta de un partido que ha sido ilegalizado por ellos mismos que la del Lehendakari del Gobierno de Euskadi.
Juan José Ibarretxe Markuartu
Recordemos el pasado de esta propuesta un poco, tal y como hace don Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón en su artículo publicado el 5 de enero de 2005 en el diario “El País”, intitulado “Conspiración”. Esta propuesta no parte porque sí. Alguno habrá que recuerde que el PSE-EE gobierna Euskadi desde que se produjo la ruptura del PNV, con el surgimiento de EA, en 1986 hasta 1998. También recordaremos que el PSOE de Felipe González gobernó España desde 1982 hasta 1996. El PSE-EE es un viejo conocido de los vascos. Y el PSOE de los españoles. El PSE-EE participó del acuerdo que supuso el Estatuto de Gernika, que, con todo obtuvo en tierras vascas el apoyo del 53% de la población inscrita en el censo electoral. Que no se nos olvide. Tampoco que el PP (entonces Alianza Popular, que traducido literalmente a euskera se aproximaría mucho a Herri Batasuna… ¿se cambiaron de siglas por eso?) pidió el no. Un no por ser una propuesta que rompía la unidad de la patria española. Y hete aquí que dicen ser los mayores defensores del Estatuto. Ni que decir que HB dijo que no, a su vez, por ser una propuesta servil y que era realmente una cesión a las pretensiones de unidad de la patria española. Con un PSE-EE que defendía, en aquellos tiempos, abanderado por el histórico “Txiki” Benegas, la facultad que les asiste a los vascos al derecho de autodeterminación. Que defendía una Seguridad Social propia vasca (emanada del artículo 18.2 del propio Estatuto de Gernika). Un PSE-EE con cuatro patas en aquél entonces: Bizkaia, Araba, Gipuzkoa y Nafarroa. Y que contaba con el socialista de Tafalla (en la ribera navarra) Carlos Solchaga en el Gobierno del Consejo General Vasco (pre autonómico) del entonces presidente (y futuro Lehendakari), el también navarro, Karlos Garaikoetxea.
Efectivamente hay muchas sorpresas en el Estatuto de Gernika para el lector más avezado. O, mejor dicho, símplemente para el que lo quiera leer. Porque el Estatuto de Gernika es bueno. Pero, como se ve en el informe elaborado por Euroberri sobre el porqué del “Plan Ibarretxe”, faltan 40 competencias para completar el Estatuto. Y Jordi Sevilla (de Castellón y residente en Tarragona, por cierto), Ministro de Administraciones Públicas del actual “Gabinete ZP”, las reduce a 10. Y dice que cuatro son transferibles tal cual. Otras cuatro son negociables. Dice que tal y como están no se pueden dar. Y que dos jamás. Y estamos hablando de competencias recogidas en el Estatuto de Gernika. ¿De qué hablamos, de un mercado persa? Durante los años 90 el Parlamento Vasco se hinchó a hacer dictámenes recordatorios de las competencias aún no transferidas. Porque esa es otra cosa de la que se nos acusa. De que el Parlamento no tiene carga de trabajo. Y eso es cierto en la medida que con la incorporación de España a las Comunidades Europeas, más tarde Unión Europea, se da una cierta (y palpable) recentralización vía Bruselas. Esto es, que mediante el COREPER; Coordinación de Representantes Permanentes, esto es, el trabajo de cocina de los estados miembros, para que cuando lleguen los jefes de estado sólo tengan que echar la firma. ¿O cómo creías que iba el negocio?.
Europa trata de un tema, lo debate, y aprueba una directiva o un reglamento. Si es de aplicación directa, toca joderse directamente. Aún cuando la competencia de lo que se trate sea de una “Región” con competencia legislativa. Y si era de transposición, la ley “de acompañamiento” estatal la dicta el único Parlamento reconocido por Europa (porque así lo ha dicho el Gobierno de España): la carrera de San Jerónimo. No como el gobierno belga. Que en un anexo del Proyecto de Constitución Europea (y parte integrante del mismo) señala claramente que tienen el mismo rango tanto el Parlamento Federal, como el Parlamento Flamenco como el Parlamento Valón. Así se explica el cabreo de José María Aznar en el Consejo Europeo de Laeken (Bélgica) de diciembre de 2001, donde de las 54 líneas que debía seguir la convención, según señaló Guy Ver Hoofstaat, Primer Ministro federal belga, 6 tenían que ver con las naciones sin estado y las regiones con competencia legislativa. Algo que, por cierto no reconoce el actual Proyecto de Constitución Europea. Algo que no puede obviarse. Gustará más o menos. Pero ahí estamos vascos, escoceses, galeses, flamencos, corsos, sardos, catalanes o lapones.

Árbol sagrado de Gernika
Dado todo éste cúmulo de situaciones y lo que sucedió en 2000, con un pressing constante para que dejara el Gobierno Vasco el Lehendakari Ibarretxe y su equipo, se convocaron elecciones el 13 de mayo de 2001. ¿Decían que el PNV era tibio? Pues la Coalición EA/PNV incluyó el derecho de autodeterminación y una salida a la entonces situación de parálisis provocada por el frente español de Nicolas Redondo hijo y de Jaime Mayor Oreja. Pobre muchacho éste último. Mira que dejar de ser el Ministro mejor valorado en España para ser el líder del segundo grupo parlamentario, con un 23% del voto. Por algo sería. Porque esa es otra. Se vilipendia a las instituciones vascas pero en enero de 2001 el gabinete de prospección sociológica del Gobierno Vasco publicó una encuesta. 43% a EA/PNV y 33 escaños, cuando el resto daba como ganador a Mayor Oreja. Y dió en el clavo la encuesta del Gobierno Vasco. Como siempre.
Y tal y como señala el padre de la Constitución Española y ex miembro del PP, Herrero de Miñón, el PSE-EE, tanto como el PP, de no haber usado la legítima, aunque improductiva, táctica del no por sistema, habrían podido modificar una propuesta que ha podido ser consensuada de haberse querido. Porque ésta propuesta es de largo recorrido. Y el que diga lo contrario falta a la verdad. Y si es miembro del Parlamento Vasco, además incurriendo en perjurio. Porque esto se inició como una propuesta del Parlamento al Ejecutivo. El Parlamento, después de haber desarrollado una comisión de autogobierno en la que participaron decenas de ilustres ciudadanos y ciudadanas vascos y vascas para transmitir su sentir y su saber sobre el actual estado del citado autogobierno, con el conocimiento del PP y del PSE-EE, se sabía que en septiembre de 2002 se iba a presentar en el Parlamento la iniciativa de presentación de un texto articulado, siguiendo el modelo de reforma del Estatuto previsto en el artículo 46.1 del Estatuto de Gernika, que prevé la faculta de presentación de un texto articulado al Ejecutivo Vasco. No es la locura de Ibarretxe. Es la iniciativa del tripartito y del Gobierno Vasco. Después, y durante un año, se consultó a la sociedad vasca para elaborar el texto que se presentó el 25 de octubre de 2003 en Ajuria Enea y que se presentó a trámite del Parlamento el mismo día. Después se abrió un periodo de tramitación parlamentaria. En ninguno de los pasos quiso dar sus aportaciones el PP ni el PSE. Desdeñando la generosa oferta de ampliación de plazos. Ni debatir, ni concretar propuestas alternativas. Y cuando el PSE quiere mover ficha lo hace fuera de plazo y en un hotel. No en el Parlamento. ¿Qué se creen que es esto, un casino? Pues en la comisión del Parlamento pasada ni aprovecharon para incluir nada ni para votar ni a favor ni en contra. Al menos estuvieron. Como si nos hicieran un favor como convidados de piedra (voluntarios, eso si. De haber querido decir algo habrían podido. Eso si, es mucho más goloso hacerlo frente a la prensa, claro). Y así llegamos a la negación de la voluntad de consenso. Ha habido el consenso que ha sido posible. Y ha salido la Propuesta que tenemos, aprobada por mayoría absoluta del Parlamento el 30 de Diciembre de 2004. Tal y como lo exige el artículo 46.1 del Estatuto de Gernika. Siguientes pasos, los puntos segundo y tercero, son la votación en las cortes y el referéndum. ¿O es que se creía que el Lehendakari se saca los plazos de la manga cual mago Juan Tamaríz?
Dicen que si esta propuesta no tiene cabida en la UE. ¿Sabéis que la Unión Europea reconoce cualquier organización interna de la que se quiera dotar un estado? Asunto Interno, dicen. De la misma manera que Bélgica, que era un estado regional, pasó a ser un estado federal entre 1993-95; o el mismo caso de la “Devolution” a Escocia y Gales, que lleva, tal vez, el mismo camino: del estado unitario al federal. Cuando no hacia la pura y llana independencia, como es el caso de Escocia. ¿Sabéis que incluso el famoso artículo 2 de la Constitución Española, en una interpretación algo más laxa que la del ex-falangista Aznar, incluye el Plan Ibarretxe? Si, el artículo de la sacrosanta unidad de la patria española. Porque la gente habla de un Plan secesionista. Independentista. Rupturista. Que me digan dónde está, porque quiero ese Plan. Aunque creo que ese no existe en ninguna parte. Más que en alguna que otra lengua viperina que manipula y desinforma al pueblo español para ponerlo en contra de nosotros, los vascos, y así poder continuar ocultando, las más de las veces, sus propias miserias con el tema estrella. ¿Qué sería de tantas tertulias y diarios, de escritores y aprobetxategis profesionales al amparo de “lo vasco”?
Dicen que Araba se marcharía. Incluso empieza a comentar algún “nacionalista” que nos conviene. Bizkaia y Gipuzkoa una comunidad. Araba y Nafarroa por otro lado. Iluso. Aparte de ponernos en la misma situación con la que comenzamos la guerra civil en 1936, sería inútil e imposible. Inútil porque la Constitución prohibe expresamente la federación de Comunidades Autónomas (pensado principalmente para Navarra y Euskadi, asi como para Valencia y Catalunya). Porque los cauces de integración previstos son el artículo 2 del vigente Estatuto de Gernika. “Araba, Gipuzkoa y Bizkaia, asi como Nafarroa, tienen derecho a formar parte de la Comunidad Autónoma del País Vasco”, además de, en el mismo artículo, “El territorio de la Comunidad autónoma del País Vasco quedará integrado por los Territorios Históricos que coinciden con las provincias, en sus actuales límites, de Araba, Gipuzkoa, Bizkaia, así como la de Nafarroa, en el supuesto de que ésta última decida su incorporación de acuerdo con el procedimiento establecido en la disposición transitoria cuarta de la constitución”. Disposición ésta, que aún no ha sido utilizada. Y que se pretende eliminar, aún cuando deja descansar la voluntad soberana de la decisión, en cualquier caso, y como debe ser, en los navarros y navarras, que tendrán la última palabra en este, seguramente, futuro proceso. ¿Tanto miedo tienen a la voz del pueblo en referéndum?
Parece ser que sí. Porque para empezar ni siquiera permitieron al pueblo navarro votar su propio Estatuto (llamado rimbombantemente “Ley de Amejoramiento del Fuero”). Lo votaron únicamente en las Cortes de Nafarroa en 1982 (uno de los últimos territorios en alcanzar la autonomía). Por cierto. No todos los territorios tenían previsto acceder a Parlamento. Ha habido dos reformas constitucionales de tapadillo y nadie ha dicho nada. En 1981, con la interpretación por UCD y PSOE de que todo el “territorio nacional” se debía autonomizar. Algo que no se preveía en la constitución, así como lo de los parlamentos y otras cosas. Y el pacto de 1992 entre PSOE y PP. Aparte se modificó la constitución en su artículo 13 para incluir en sufragio pasivo (ser elegible) debido a la aprobación del Tratado de Maastricht en 1993. Y no se montó el escándalo actual. Son las cosas de la España cañí de pandereta y tortilla de patatas. ¿Dónde esta aquella otra España, de Ana Belén, la de la camisa blanca y no azul? ¿Será que ni esta ni se la espera a ésta tampoco? ¿O es que simplemente está presa en manos de políticos y medios de comunicación desaprensivos? Me gusta pensar lo segundo.

Parlamento de Navarra
Y es imposible lo de la separación de Araba, porque para empezar, toda la legitimidad que pudiera tener Araba como Territorio Histórico se subsume en el Estatuto de Gernika desde el mismo momento en que éste entró en vigor. Aparte de que el “Problema Alavés” es una invención de la derecha española en 1933 para evitar el proceso autonómico, y así derribar a las izquierdas de aquél entonces. No tienen ningún argumento para hacer lo que dicen. Legal. Es única y exclusivamente una pataleta. Para salir en prensa. Por lo demás, todos tienen derecho a llorar en público. Aunque no a jugar con la ciudadanía. Como han hecho Alfonso Alonso, alcalde de Vitoria-Gasteiz, y Ramón Rabanera (el primo de Álvaro Aman, sí, el consejero), Diputado General de Araba.
Señalan la disposición adicional primera de la Constitución Española como argumento y base para la formación de la hipotética Comunidad Foral de Araba. La disposición señala: “La constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la constitución y de los estatutos de autonomía.”. Los territorios forales son cuatro: Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa. ¿Qué supone esto? Pues que los derechos históricos de Euskadi (tras la aprobación del Estatuto de Gernika desaparecen los derechos “individuales” territoriales) se actualizaran mediante proyectos como… el “Plan Ibarretxe”. En el hipotético caso de querer Araba la secesión debería seguir el mismo camino que el famoso Plan. ¿Pierde Araba poder o fuerza? No. Y es un no sincero. Porque si uno lee lo referido a Territorios Históricos del Estatuto de Gernika y del “Plan Ibarretxe” observará que son prácticamente literalmente el mismo texto con las mismas palabras. Y esto nos lleva a que la verdad es otra. Es la LTH. De 1985. Motivo de la ruptura del PNV en dos, con la aparición de Eusko Alkartasuna (EA). Porque como aseguró en aquellos tiempos el Lehendakari Garaikoetxea a los burukides: puede que hoy por hoy el PNV controle las diputaciones y el Gobierno Vasco, pero quizá llegue el día en que un partido contrario a la voluntad del Gobierno Vasco use la diputación de un territorio para torpedear y dinamitar la labor del Gobierno. Y eso ha pasado con la elección del PP en Araba. Aunque en las pasadas elecciones forales la primera fuerza haya sido abertzale (la coalición EA / PNV), lo mismo que en 2001 (el mítico 13 de mayo), cuando pudimos oír gritar “Oreja, entzun, Araba euskaldún”.
Creo que he desgranado un poco por encima la oportunidad y la necesidad reales de este proyecto de Nuevo Estatuto para la Comunidad de Euskadi. Creo que está (o debería estarlo) que el Proyecto aprobado es simplemente una auto-organización de un pueblo, tomando las necesidades que tiene y plasmarlas en un texto legal. El autogobierno es una necesidad. No un lujo. No una carta otorgada. Y de esto saben muchos. Como recientemente escoceses y galeses, gracias a la “Devolution” de Tony Blair. Porque tampoco sería la ruina que nos dicen. Pues en política comparada (con el resto de casos del mundo) se da la circunstancia probada de que a más autogobierno, mayor prosperidad. Es la ley de hierro de los pueblos. Y esto apartándonos de la violencia, que debe cesar. Por todas partes. O es que, sin querer meterme a comparar, o a igualar, no es violencia la dispersión, las torturas, las vejaciones… los sumarios sin garantías, etc. Muchos años lleva Amnistía Internacional incluyendo estos indicadores en su informe anual sobre los derechos humanos en España. Pero, ya se sabe, se oculta. ¿Por qué? Hay muchas más violencias que la directa. La económica, la cultural, la social, etc. O también, ¿No es violencia, en cierto sentido, la creación de leyes marco o leyes de bases a nivel estatal que invaden competencias de las comunidades autónomas a sabiendas? ¿No es violencia pagar un dinero a las comunidades por la prestación de un servicio que Vascongadas ya puso en marcha a principios de los 80, como es Osakidetza? Porque no nos engañemos. Eso es la diferencia (ya mítica) del cupo en algo más de 32 millones de euros. Es por la transferencia de la sanidad al resto de las comunidades autónomas. Algo que el Gobierno Vasco pagó de su bolsillo, y que ahora reclama que se le compense. ¿Por qué el PP y, sobre todo, dado el socialismo euskaldún eibarrés, el PSE-EE van en contra de todo esto? Pues porque no tienen autonomía. Todas las directrices políticas salen de Madrid. De Génova 13 y de Ferraz respectivamente. Son secciones del partido a nivel estatal.

Idoia Zenarruzabeitia,
Vicelehendakari del Gobierno Vasco
Ahora me fijaré en el PNV. Porque si me he fijado en lo que representan los partidos de identificación nacional española, esto es, nacionalistas españoles, debo hablar del partido mayoritario en el campo del abertzalismo o nacionalistas vascos. Recordemos que, aunque no lo reconozcan, el PNV esta al borde de la escisión, una vez más. La lucha entre Egibar, delfín de Arzalluz, e Imaz, delfín de Urkullu (presidente del Bizkai Buru Batzar) ha sido muy dura, y aún sigue. Y eso se vislumbró en el Parlamento con el diferente semblante como reacción a la aprobación ¿por sorpresa? del “Plan Ibarretxe”. Por un lado gozosos (Egibar y compañía), por el otro nerviosos (Imaz). Recientemente ha salido en portada del diario ABC de Madrid que Imaz prepara su Plan para cuando (lo prevén) descarrile el Plan Ibarretxe. Quizá en el Parlamento. Quizá ante la sociedad vasca. En el referéndum. Un “Plan Imaz” que sería asumible por el PSE-EE, dado que se rebajarían sus perfiles abertzales. Sea lo que sea lo que esto quiera significar. Probablemente otros 25 años de estatuto con un PNV gobernando alternativamente con el que sea. Porque debo recordar otra cosa. El catalán no ha sido el primer intento de tripartito. El primer tripartito puramente de izquierdas pudo haberse hecho en Euskadi en 1987. Cuando nació EA el PNV perdió las elecciones. El PNV obtuvo 17 diputados. El PSE 19. EA 11. Y PSE, EA y EE (la extinta Euskadiko Ezkerra de Juan Mari Bandrés, los ex poli-milis) negociaron un gobierno alternativo. No se pudo hacer porque EE quería que el Lehendakari fuera el líder de EA Karlos Garaikoetxea. El PSE-EE se opuso. Y acabó aupando a Ajuria Enea al candidato del PNV Jose Antonio Ardanza Garro. Eso sí es una lección de talante.
El Proyecto de Estatuto ha sido admitido a trámite por parte de la Mesa del Parlamento español. Y votado (y previsiblemente rechazado) el 1 de febrero. El 17 de abril tocan elecciones nacionales vascas. El 20 de febrero toca el referéndum europeo. Aunque en nada incumbe sobre el Plan Ibarretxe. Lo mismo que la superación de una vez y para siempre de la violencia (donde ETA se estaría debatiendo entre dar un cese de la violencia temporal o definitivo) de lo que se ha venido en llamar “construcción nacional”, autogobierno, soberanía. Pues son dos caminos, que aun cuando en algunos puntos se tocan, deben llevar vías paralelas. Y no secantes, como se dice en geometría.
Reunión entre Imaz y Zapatero
La última idea del presidente del EBB, Imaz, es usar el 151.2 de la Constitución Española. Lo que deberían haberle dicho asimismo los servicios jurídicos del PNV es que esta vía de acceso o modificación de los Estatutos incumbe únicamente a los territorios de régimen común. Esto es, a los no históricos. Un derecho que asiste a las así recogidas nacionalidades: Euskadi, Catalunya, Galiza y Andalucía, es el de acceso en sesión de lectura única para su aprobación sin modificaciones del Congreso. El problema viene cuando te lo quieren tumbar. ¿Pretende Imaz igualar al País Vasco con las muy honorables y respetables regiones de España? Puede ser, quizá, una vía interesante, la única a la que pueden apelar, pero, obviamente, tiene sus muchos peligros, que tendrían que considerar.
Aparte que… negociar algo ya aprobado por el Parlamento Vasco, cuando se ha tenido tantas oportunidades para modificarlo, como bien señala Herrero de Miñón en su artículo, donde señala la constitucionalidad plena del Proyecto de Nuevo Estatuto, dado que en una interpretación no cerrada de la Carta Magna de 1978, cabe no sólo los preceptos actuales, sino la modificación de la propia carta, en caso de que algún concepto se saliese de lo que, incluso en esa laxa interpretación, se considere no posible o no incluido dentro del “bloque de la constitucionalidad”, del que forman parte, aparte de la propia constitución o los estatutos de autonomía, las sentencias del Tribunal Constitucional (aquí cabe recordar la ultima sentencia del Tribunal Constitucional, que respalda, en esencia, al Plan Ibarretxe, tal y como lo ha señalado el Lehendakari en varias ocasiones).
La vía actual a seguir esta clara. Es ir a las elecciones. Obtener la mayoría absoluta. Eso le pediría yo a la sociedad vasca. Que dé la mayoría absoluta a la opción que prefiera. Con lo que significa. O a EA/PNV o a PP/PSE-EE. Para que se vea claro cual es la opción que prefiere la ciudadanía. Y después, en otoño, ir a un referéndum. Consultar a la ciudadanía vasca. A ver qué es lo que quiere. Como dijo el Lehendakari en una entrevista a ETB 2. Quizá no tenga un valor jurídico. Pero, ¿y el valor político y simbólico (y hasta sentimental)? Tendría un impacto fundamental en Europa y el Mundo, tal y como señaló el Presidente del Parlamento Vasco Juan Mari Atutxa en micrófonos de EITB.
Arzalluz e Ibarretxe tras conocer
los resultados de las elecciones
No quisiera terminar sin comentar una reflexión, tomando argumentos prestados de los nacionales españoles. Dicen que la soberanía nacional esta, actualmente, en el pueblo español. La soberanía en y de España. Bueno, vamos a creer que así es. Dado que la soberanía está en el pueblo español, ésta se basa en que cada ciudadano participante de ese estado es poseedor de una pequeña porción de soberanía. Una parte proporcional al resto, pues según marca la constitución todos somos iguales ante la ley, e iguales en derechos. Con lo cual, la unión de soberanías individuales ha conformado, supuestamente, el Estado español. Bien. Supuestamente vivimos en un estado democrático de derecho (no se me rían aún, déjenme terminar) que reconoce la voluntad democrática de sus ciudadanos. Aparte divide el estado en 17 unidades autónomas unas de otras (la provincia es un concepto obsoleto y superado por la realidad). Pues la unión de cierto número de esa soberanía podrá formar una voluntad mayoritaria de constituir, dado el caso, otra cosa. Porque la soberanía no es un papel que se deposita en el Banco de España secula seculorum, sin posibilidad de modificación. No es ninguna imposición a plazo fijo. Es más bien un fondo de inversiones renovable. Puedes sacar tu papeleta cuando quieras, revocar el acuerdo. Y eso es lo que una mayoría de papeles que conforman la mayoría de la soberanía popular en una determinada unidad de lo que ellos denominan la nación española quiere. Es por ello, que, como ven, tirando del hilo de su propia argumentación se puede llegar a que, conceptualmente, no sólo es posible, sino que es justo el que entre en vigor el Plan Ibarretxe, pues cabría incluso la posibilidad de avanzar hacia la independencia. Pues como dice habitualmente el Lehendakari Garaikoetxea: si todo lo demás falla podemos usar la vía lituana. ¿Sabéis cual es?
Pues atrincherarse los parlamentarios en la sede parlamentaria haciendo una declaración de plena soberanía. Y la consiguieron. Y ahora Lituania es miembro de pleno derecho de la Unión Europea, con un número de habitantes similares a Euskal Herria (y una lengua reconocida como de trabajo en la UE). O lo que es lo mismo (y puede llegar a suceder) en Escocia: si el Parlamento pide la devolución de la Union Act de 1707, lo cual supondría, de facto, la declaración de independencia.
Para finalizar debo comunicaros una cosa. Que os acerquéis al “Plan Ibarretxe” desde una óptica libre de prejuicios. Simple y llanamente a lo que es, y no a lo que dicen que es. No es separatista. No es independentista. No rompe la unidad de España (qué mas quisiera yo). Pero sí reconoce la existencia del Pueblo Vasco con unos ciudadanos que tienen derecho a decidir su futuro en paz y libertad. Algo que han reconocido tantos a lo largo del mundo, ¿no lo va a reconocer España o su pueblo? Es algo sencillo de leer, únicamente 69 artículos. Un juego de niños comparado con el Tratado de la Constitución Europea.
Vidriera en la Casa de Juntas de Gernika
Aparte a los vascos, en especial al PNV de Imaz, pediría altura de miras. Dejar de ser tecnócratas y gestores por un momento. Que les mueva el corazón y no la cartera o la moqueta. Pues lo que nos jugamos es mucho más que Ajuria Enea. En este, ciertamente, pulso con el Estado (que no con la nación española) el Pueblo Vasco se juega mucho. Su ser o no ser. Esperemos que estén a la altura. Y podamos ver el “Plan Ibarretxe” entrando en vigor. No porque redunde en beneficio de los nacionalistas vascos. Sino porque el autogobierno beneficia a todos los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi.
Ibarretxe o López. That is the question. Porque un pacto PNV y PSE-EE(al menos con éste PSE-EE), o este año o el que viene, supondría traicionar a toda la ciudadanía. Algo que costaría caro no sólo a lo perpetrantes de dicho crimen, sino a toda la sociedad en su conjunto.
Y, como dijo tantas veces Felipe González en sus mítines en las elecciones nacionales vascas de 1980: Gora Euskadi Askatuta!
PS: Si alguien pregunta por la cuestión social, respuesta sencilla: después del “Plan Ibarretxe”. ¿O es que no veis que si “lo facil” de las banderitas y de los elementos identitarios, lo jodido que va a ser la emancipación social de los más desfavorecidos y la victoria en la lucha de clases, que se diga lo que se diga, sigue existiendo, hoy como ayer, y “siempre”? Hoy por hoy moviliza más la Ikurriña que los miles de familias vascas, según datos del propio Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social, que viven bajo el umbral de la pobreza.
Comments:
HB no pidió el no en el referendum del Estatuto de la Moncloa, pidió la abstención.ETA (m) también pidió la abstención y mantuvo una actitud de no violencia.
# posted by Anonymous
Este es uno de los textos mas densos que he leido en mi vida, desde luego se nota que ha dedicado tiempo y esfuerzo al tema.
Yo seré mas resumido. Ibarretxe hará lo que le dé la gana amparándose en su eterna excusa “es que ustedes no entienden a los vascos” y al final los “vascos” apechugaremos con el resultado del experimento. Espero que todo sea tan bonito y hermoso como lo pinta usted y no acabemos jodidos que es lo que me temo.
# posted by Anonymous
Write a comment