Hija de Nerhu, primer Primer Ministro de la India tras su independencia. Siempre estuvo acompañado por su hija en la esperanza de que aprendiera el oficio. Con mucho sacrificio el viejo Nerhu logró que la India se convirtiera en una gran Democracia. Al principio con símbolos y dibujos unidos a los candidatos para que el pueblo los identificara. Más tarde, ya consolidada, con las tradicionales papeletas. Cuando murió Nerhu su hija, ya experimentada en las bambalinas del poder, sucedió a su padre en el ejercicio de la labor política de liderar a la nación del Mahatma Gandhi. La así llamada mayor democracia del mundo.
Bajo su mandato, en 1974, la India alcanzó el status de potencia nuclear. Con armas de esa clase que se cuido en mostrar al mundo. Pero estos días se cumple otro aniversario. El de su asesinato. Una década después. En 1984. Por su guardia pretoriana. Los guardias Sij.
Los Sij son una secta que vive principalmente en el estado de Punjab (un estado independentista dentro de la Union India). Tienen templos disgregados por todo el mundo. Principalmente en el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos. Son muy pocos. Minoritarios. Pero tienen un enorme poder en la India. Comparativamente son como los caldeos (cristianos) en el Irak de Saddam Hussein. En aquella ocasión, y por diferencias irreconciliables con la primera ministro, los Sij la acabaron asesinando. Las políticas de Indira iban tendentes a la igualación de todos los súbditos, y la galvanización de sus privilegios y prebendas. Con lo cual, ante la oportunidad de perderse, decidieron perder de vista a Indira. Una situación la del asesinato de líderes que es al menos tan “popular” como en Estados Unidos. Puesto que hace no más de dos lustros otro gran líder fue asesinado. Lo mismo que el propio Ghandi. Una curiosa “tradición”.
La situación que encontró Indira y la que dejo son bastante diferentes. Para mejor. Obvio decir que era miembro del “Partido del Congreso”. La Izquierda India. Pero ciertamente en la India hay que hacer malabarismos en cuanto a la hora de concretar una fórmula de Gobierno. En los pactos parlamentarios. El partido ganador debe contar con partidos pequeños. Unos religiosos. Otros regionalistas. Que no comparten a veces la visión de Estado del partido que ha ganado las elecciones. Y de ahí vienen las fricciones. Y como se puede comprobar las cosas pueden ir a mayores. Puesto que hay temas que son muy vitales en la sociedad hindú. Como son la distribución social. La distribución regional del poder. Y la cuestión religiosa. Que cada vez cobra mayor fuerza, como puede verse en el ejemplo de Adyodya.
La India, ese gigante, ese Estado-civilización, ha cambiado bastante desde entonces. Hoy está a punto de ser miembro permanente del Consejo de Seguridad (aunque Pakistán, miembro no permanente para el periodo 2003-2004 proteste, al ser su eterno enemigo). Es una potencia nuclear. Y una creciente potencia económica. Un país en marcha, como diría aquél. Pero que no debe olvidar su pasado y debe recordar sus vergüenzas. Como el que se termine con la vida de sus líderes. Hoy en un día de memoria. Para recordar que aun puede perfeccionarse la democracia en la India. Para empezar, enseñando a los desencantados que tienen unas elecciones para cambiar de líderes. No tienen porqué recurrir a la violencia. Solo hace falta hacer campaña y concurrir a las urnas.
Pero aún con estas cuestiones, la India tiene un brillante futuro. Nuevo centro de poder. Junto a Occidente, Islam y China (los dos últimos enemigos de la India). Por lo que será, tal y como dice Huntington y su discípulo Du Plessis, un aliado de occidente. Un verdadero amigo en el Indostán y en el Asia Meridional.
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