Se ha resuelto positivamente la crisis que se había desatado con el apresamiento de 8 marinos de la Royal Navy británica en aguas del río Satt al Arab. Debido a que la cuestión tiene su miga, la desgranaré paso a paso. En su doble vertiente: irakí e iraní.
Irak, estado creado por las potencias vencedoras de la primera gran guerra, tras desmembrar el imperio otomano, es un estado dotado escasamente de zona costera.
Dicho sea de paso, hasta finales del siglo XIX, el poder central de Bagdad controlaba una provincia al sur, que como viene siendo habitual en la historia, debido a ciertas disputas diplomáticas, personales y coyunturales, se separó y el Reino Unido lo adoptó como protectorado: Kuwait. Casualmente habían descubierto petróleo.
Pero la cuestión principal, tras una serie de reivindicaciones a lo largo del siglo XX (cuando le fue posible), aparece justo tras la subida al poder de Saddam Hussein en 1979. Saddam quiere construir un estado fuerte, pero ve que las salidas al exterior del país son escasas. Por mar únicamente dispone del cauce del río Satt el Arab (en su integridad) y un pequeño puerto. Insuficiente para la exportación de la que es la segunda reserva mundial de petróleo y para las oportunas importaciones. Aparte del hecho de que, una vez lograda la salida al mar los barcos irakíes deben pasar por los iraníes estrechos de Ormuz para lograr salir a mar abierto… En ese momento Saddam se fija en una posible “ampliación” de ese cauce a través de Irán. Acaba de establecerse en el país vecino un estado teocrático chii. En una franja fronteriza de Irán existe una minoría sunnita, la misma rama que gobierna en ese momento en Irak. Esta es una de las claves del desencadenamiento de la primera guerra del golfo, la guerra Irán-Irak de 1980 a 1988.
Irak vence fulgurantemente esos territorios (no sin cierta oposición), pero la rebelión sunni prevista por Saddam no se produce. Incluso con el apoyo de EE.UU. y otras democracias occidentales al régimen de Bagdad. La guerra se prolonga. Se convierte en una guerra de trincheras que se basa en las posiciones iniciales de avance, sin mucho campo de juego, pero con un millón de bajas por cada bando. Incluso se produce el gaseo de población Kurda por parte de Saddam, puesto que antes y durante la guerra se barruntaba una coalición Irán - Kurdistan iraki, causa que fue también de la declaración bélica inicial.
A pesar de que ambos contendientes se declaran vencedores de la guerra, Teherán por haber resistido teniéndolo todo en contra, y Saddam por haber contenido en avance de la revolución fundamentalista del Ayatolah Jomeini, como consecuencia de tal guerra no sólo Irak no ganó más salida al mar, sino que vio recortada la que hasta entonces poseía. Irán, que tiene la importante ciudad comercial y portuaria de Abadán en la zona, y reclamaba desde hacía tiempo la mitad del cauce del río Satt el Arab. Debido al resultado de la contienda es un hecho que debe procederse a cumplir. Es por ello que Irak se vio obligado a construir un inmenso canal artificial desde la confluencia de Basora, del río Satt al Arab, que iba a desembocar al norte de la isla Bubiyah, construyendo el puerto de Um Qasar.
La citada isla tiene una particularidad, y es que es de soberanía kuwaití.
El Irak de Saddam solicitó comprar la isla a Kuwait, varias fórmulas de presión y de negociación, similares a lo ocurrido con Cuba y EE.UU. en 1898. Como fórmula provisional se adoptó un canal de salida compartido por el noreste de la citada isla kuwaití.
Es en este momento cuando se intensifica el recuerdo de la provincia perdida hacia un siglo… Irak pretende con este movimiento lograr la salida al golfo pérsico, mediante la anexión territorial por el oeste. Esta es una de las claves por las que se declara la guerra del golfo de 1991, tras la invasión y posterior anexión de Kuwait por Irak.
Todo lo relatado viene a señalar el interés estratégico de Irak en conseguir una salida al mar suficiente y acorde a sus necesidades.
En este caso que nos ocupa 8 marineros británicos, en 3 lanchas de entrenamiento militar surcaban el cauce del río Satt al Arab. La media de soldados destacados en Irak, al menos entre los Anglosajones, ronda los 21 - 22 años, por lo que es probable que no conozcan esta historia fluvial del lugar por donde enseñan a la nueva marina irakí a navegar.
En un momento de crisis como este ha bastado el traspaso por 1 kilómetro de la mitad de cauce iraní para montar esta situación.
Es muestra palmaria de la tensión anglosajona sobre el régimen de Teherán. No lo olvidemos. Esta flanqueado por las fuerzas anglo americanas en Afganistán, las ex repúblicas soviéticas e Irán, además de la tradicional concentración de tropas británicas en Omán y Estadounidenses en Bahrein, Qatar o Kuwait, además de las destacadas en Arabia Saudí o Turquía.
Irán, incluida en la clasificación del Eje del mal de primera división (Corea del Norte, Irán e Irak), ve cómo se las gasta el líder del “mundo libre” con uno de sus “miembros”. Irak ha “caído” a los americanos y la “Coalición de los dispuestos”.
En la segunda división también andan intranquilos: Siria (con Israel, que últimamente no tiene miramientos en bombardear las cercanías de Damasco), Cuba (el viejo juego de Fidel) y Libia, que ahora que el coronel Gaddafi se ha reconvertido en “bueno”, no sabría que contestar. Si Blair y Aznar le fueron a visitar a Trípoli…
Tiene de que preocuparse el estado chii. Y con los nervios a flor de piel pueden suceder cuestiones como la acaecida y felizmente resuelta. Pero no hay que dejarse engañar. Las cuestiones de fondo siguen ahí:
Irak sigue requiriendo una salida suficiente y garantizada al mar, e Irán requiere garantías de no injerencia armada extranjera… de boca de alguien creíble de la administración Bush.
Al menos nos queda un consuelo. Hasta pasadas las elecciones de Noviembre, EE.UU. no se va a embarcar en ninguna operación militar de grandes proporciones… por aquello de la opinión pública, la estética, y, sobre todo, los electores.
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