Este lunes me llegó a casa una invitación a la entrega del IV Premio de Derechos Humanos “René Cassin” en el edificio de la Lehendakaritza, en Vitoria. Lamentablemente no voy a poder acudir ya que me coincide con una clase del doctorado que estoy cursando. Es a la 7 de la tarde. Ya me perdí una clase el pasado mes de Noviembre y es una de las razones por las que se me envia esta invitación a mi en este momento.

En el año 2004, en mayo, se produjo en Donostia, en el Kursaal, el I COngreso Internacional sobre Derechos Humanos (el derecho humano a la paz), patrocinado por el Departamento de Justicia del Gobierno Vasco. Algunos diran que por suerte, otros que por destino, fui uno de los que accedió a una invitación a asistir. Fue una experiencia interesante y enriquecedora. A partir de aquel momento alguna que otra iniciativa se puso en marcha y se estableció una red de contactos. O en eso se quedó. Tal vez Baketik sea en parte un reflejo de lo tratado aquellos días.
A mediados de Julio ví en el teleberri en ETB 2 una noticia de Joseba Azkarraga hablando con el Presidente de la Corte Constitucional de Costa Rica del nuevo congreso de Derechos Humanos. Como no podía ser de otra forma cogí el antiguo mail del primer congreso y envié mi solicitud de participar, otra vez, dos años y medio después, en la nueva iniciativa. Aunque parezca todo nuevo, volví a encontrarme con “viejos” conocidos en el camino de las paces, aunque algunos de la primera experiencia no se encontraran entre nosotros, y hubieran aparecido nuevas caras. Carlos Villán, antiguo miembro de la Comision de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, presentó un interesante documento que, con el tiempo, pretende ser normativo, sobre el Derecho Humano a la Paz. Una prueba fechaciente de que el trabajo realizado desde 2004 a 2006 ha tenido su valía.
Supongo que en 2008, en la ciudad de Vitoria - Gasteiz, se producira el III Congreso Internacional de Derechos Humanos. Al menos esta invitación, un mes después de la clausura del congreso, me la tomo como un impulso decidido de dar continuidad a la experiencia y aprovechar el caudal de informacion debatida y las personas reunidas para lograr un bien mayor que la simple suma de las partes.
Por cierto, este año el premio recae en la asociacion de abuelas de la plaza de mayo, de Argentina. En las postrimerias del congreso pasado una de ellas nos visitó y nos comento sus impresiones, señalando como un punto importante en mi opinion: a aquella generación de chilenos, argentinos, bolivianos, paraguayos, uruguayos, peruanos… los fueron a buscar por tener ideas propias, por pensar en un futuro mejor y por luchar civicamente por una justicia social para el pueblo que, obviamente, no convenia a la oligarquia dominante en sudamerica. Todo un desafio de la fuerza de la razón hacia la razón de la fuerza.

Declaracion sobre el Derecho humano a la Paz
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