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[ # ] Protocolo de Kyoto
Junio 14th, 2005 under Gizartea

Informe de presentación sobre el protocolo de Kyoto
La Tierra no es nuestra. Nosotros también vivimos en ella. Somos unos posaderos en este pequeño txoko en mitad de la vía láctea. Frágil y humilde. Y sometido a un delicado equilibrio. La suma de multitud de factores históricos (de miles o millones de años de antigüedad) produce que nosotros seamos la única excepción conocida en todo el universo: donde la vida es y existe en la actualidad. Esta visión general es la que desde el talde queremos transmitir a través de lo concreto. Lo aparentemente sencillo. El día a día. Pero sin olvidarnos que este pequeño planeta es nuestro único hogar. Lo único que tenemos en este universo.

En el pasado reciente se produjo un conflicto que algunos no han dudado en llamar la tercera guerra mundial, como fue la guerra fría entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y los Estados Unidos de América. Desde que se declarara hasta que terminó y durante casi 50 años todos los conflictos que existían eran pasados por dicho tamiz. No existía nada ajeno a esa dicotomía. Problemas como la educación, la sanidad, la liberación de la mujer o el medio ambiente quedaban tapados por el gran conflicto. Pero esto tuvo su fin cuando el conflicto de guerra fría fue retrocediendo gracias a la victoria de los Estados Unidos. Aún así es interesante observar un par de artículos de comienzos de los 90, uno del premier soviético Gorbachov, con una postura ética sobre como abordar la problemática de la contaminación medio ambiental, y la del presidente Bill Clinton, acentuando en el beneficio pecuniario de ser “ecologista”. Este era mas bien el impasse. Un interregno entre una era en la que no era posible la toma de conciencia del problema, a su abordaje en una etapa que se preveía de paz y prosperidad para el mundo como fueron los años 90 del pasado siglo XX.
 
En 1992 la ONU convocó una conferencia sobre el problema global del cambio climático. Es la cumbre de Río de Janeiro, en Brasil. De aquí surge la iniciativa de la agenda local 21. De aquí, a más avanzar la década, surgirá el protocolo de Kyoto. La idea era reducir los niveles de contaminación ambiental. El de alcanzar la producción limpia. El uso de las energías limpias y renovables. El documento de Río fue bastante más duro que el que se elaboraría más tarde. Pues el consenso alcanzado en Río no era sostenible (no por la naturaleza, que necesita “Río”, o tal vez algo más duro pues quizá hayamos llegado a ese punto sin retorno en el que cualquier iniciativa por muy loable que sea no supone incidencia alguna sobre la tendencia general, sino por los asistentes a la cumbre. Era una minoría los que apoyaban tal documento).
 
Así se llegó a Río + 5. 1997. En la vieja capital de Japón: Kyoto. Allí sí que hubo acuerdo. Y se firmó un documento por el que se establecía el así llamado protocolo de Kyoto sobre protección del medio ambiente. Hubo, lógicamente, tensiones entre los ecologistas y las delegaciones gubernamentales. El reciente candidato demócrata a las elecciones de Estados Unidos John Kerry fue el encargado de firmar por Estados Unidos. Pero como todo tratado internacional sigue un proceso de negociación, firma y ratificación. La negociación fue llevada a cabo en varios niveles. La última fase fue pública. Precisamente en la ciudad de Kyoto. Donde se produjo la ya histórica firma.
 
Para la entrada en vigor todos los tratados prevén una serie de condiciones que permiten su entrada en vigor. En este caso eran dos bien simples. Mayoría de estados mundialmente reconocidos (191 en la actualidad) y 55% de contaminación medioambiental. Esto suponía que hubiera mitad de estados más uno, cosa que no fue difícil de conseguir a lo largo del proceso de ratificación. El problema vino de la mano de que tenían que ser los países signatarios poseedores de una cuota de contaminación global superior al 55%. Estados Unidos tuvo un problema. Bill Clinton y John Kerry, así como Al Gore quieren el tratado. Pero tanto en aquel entonces como ahora mismo la mayoría en el senado de los Estados Unidos, cámara que ratifica los tratados internacionales en aquél país, era del partido republicano del actual presidente George Walker Bush. Por ello no se ha sumado. Por la imposibilidad de unos para imponerse, y por la nula voluntad de los otros para consentirlo. Lo primero que hizo Bush al pisar el despacho oval fue retirar muchos de los proyectos de su antecesor, incluyendo su firma del protocolo de Kyoto o el Tribunal Penal Internacional. Con el agravante de que Estados Unidos posee el 35% de la contaminación global.
 
Era necesario ingeniería política para sacar adelante ese tratado. Pues en aquél momento Rusia dudaba entre en si y el no. Con un 17% aproximadamente era vital para superar el 55% fijado en Kyoto. Pues a una China emergente no parecía que se la iba a convencer tan fácilmente. Y menos aún a los Estados Unidos. Recientemente esta situación de ha desbloqueado, sumándose Rusia (gracias a las múltiples y variadas presiones de la nueva Unión Europea) a unirse al protocolo. Putin se convenció que era lo que más le convenía a Rusia. Por ello el próximo 16 de Febrero de 2005 el Protocolo de Kyoto entrara en vigor. Lo mismo que la Carta de Naciones Unidas entró en vigor una vez los criterios signatarios se cumplieron (ratificación de los 5 grandes en el consejo de seguridad en aquél caso). Así en este momento de los estados que más contaminan quedan sin firmar los Estados Unidos y Australia.
 
Todo esto nos lleva a la cuestión fundamental de que un primer paso tal vez se abre definitivamente para el medio ambiente. Una esperanza acerca de un futuro más verde. Desde los Estados Unidos elementos vinculados al ala izquierda del partido demócrata reaccionan ante la “política medioambiental” neoliberal de Bush. Se van a manifestar frente a sus embajadas, consulados y oficinas de intereses norteamericanos. Pues aunque se lleve a cabo. Aunque entre en vigor el protocolo nacerá cojo en la medida en que no existirá poder coercitivo alguno para quien no cumpla. Es el problema típico de las instituciones internacionales en un proceso,  ciertamente, aún joven. Únicamente en la OMC existe un tribunal con poder sancionador. Y todos sabemos porqué es así.
 
Esta es la chispa que nos mueve a fundar este talde. Informarnos, Formarnos, Concienciar y transformar lo que vemos y observamos incorrecto. Pero como decía al principio. No sólo en global. También debemos pensar en local. En nuestro entorno. En las incineradoras, las obras de infraestructuras de orden salvaje (puertos, trenes de alta velocidad, supersur, etc.), además de otras obras de dudoso valor nacional o utilitario. Porque hay mucho por hacer. Mucho terreno inexplorado en asuntos de medio ambiente y ordenación del territorio (como los Planes Territoriales Parciales y Euskal Hiria) queremos presentar esta iniciativa en su conjunto a la que os animamos a participar activamente.
 
Juan Carlos Pérez Álvarez


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