Hoy hace exactamente 2 años que sucedió el Tsunami que devastara amplias zonas de Indonesia, Tailandia, Malasia, India, Sri Lanka, Maldivas, Bangla Desh e incluso Kenia o Somalia, en el continente africano. Con un soplo de mar casi 300 000 personas, una a una, se apagaron de repente, entre ellas unos cuantos miles de turistas europeos, australianos o norte americanos. Algo va mal en el mundo para que semejante magnitud de catástrofe sucediera y que nadie pudiera prevenirla ni nadie pudiera paliarla eficazmente en los días posteriores.
(Tsunami de 1960)
Tsunami es una palabra japonesa que viene a significar ola grande o gigantesca. A veces se produce cuando ocurren terremotos o corrimientos de tierra submarinos. Personalmente desconocía incluso la palabra hasta que vi una serie de dibujos animados japonesa que pillé sin quererlo en una cadena local, Tele 7, de Barakaldo, llamada “Conan, el chico del futuro”. En ella se ve un Tsunami azotando una pequeña isla. Esto fue a finales de los 90. No recuerdo el año concreto. Y hasta el 2004 en mi memoria y por lo que había podido leer hasta entonces no había, salvo la serie de dibujos, visto, leído, oído o hablado de tsunami alguno.

Fue un golpe duro. Más de 9 puntos en la escala de Richter. Comparable sólo al que sacudió Chile en 1960, ejemplo que fue sacado a toda prisa. Eso sí, en Chile, país desarrollado en esa época poseía unas infraestructuras de cierta calidad arquitectónica por lo que las olas de mar que azotaron al país andino no tuvieron la virulencia y el impacto que si tuvieron en el caso del sudeste asiático. Paradigmática es la visión de la mezquita en pie. ¿Por qué? Pues porque era la edificación más sólida (o la única) que había en los alrededores.
A partir de este estremecedor suceso han surgido teorías peregrinas de todo pelaje. Hasta aquella que asevera que fue una prueba bien nuclear (sic) o bien con una nueva arma que provoque ese tipo de olas o de terremotos submarinos. O tal vez que es la propia madre naturaleza se quiere vengar por alguna (o varias) mala acción que la humanidad ha cometido contra ella en los últimos siglos. Incluso se habla que estaba escrito (por ejemplo la separación de las aguas por Moisés hubiera sido… efectivamente, un Tsunami). Pero la verdad es que aparte de todo esto mucho se podría haber hecho pero no se hizo nada. Ni prevención de Tsunamis en el Pacífico ni en el Índico, ni ayudas inmediatas. Los países regatearon las ayudas a otorgar. Como viene siendo habitual las mayores vinieron de Europa y a Estados Unidos no se le ocurrió otra cosa que enviar a flota y a los marines.

Por el momento el fenómeno no se ha repetido. Pero puede volver a pasar. En Centroamérica, por ejemplo, es hecho probado que en un “fenómeno de la naturaleza” (huracán, terremoto…) de gran magnitud de los 90 (no citare el país porque es extensible a más de uno) barrio completamente los barrios más populares, dejando incólume y sin rasguño alguno los palacetes de las clases dirigentes, entre ellos la residencia familiar del dictador de turno. Hay cosas que son imprevisibles, otras que son previsibles (con investigación de por medio) y causas estructurales que se pueden mejorar para afrontar mejor las cosas que pasan en el mundo natural en que se inserta y convive la humanidad. Y en esto si se puede actuar. Como contra el hambre en el mundo, la lucha contra el analfabetismo, las campañas de vacunación mundiales, la lucha contra el sida…
Suplemento:
Se acaba de producir una alerta de Tsunami (con una ola de 1 metro de altura) tras un seismo de 7 grados en la escala Richter. La ola parece dirigirse al norte de Filipinas y a Taiwan.
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