Ultimo día del año y, tal vez, un momento para reflexionar como ha ido el año. Si se ha hecho todo lo posible o nos auto engañamos diciéndonos que no tuvimos más posibilidades de alcanzar metas más lejanas o de adoptar un compromiso más firme con nuestros ideales en el día a día.

Personalmente ha sido el año en que me dieron formalmente el título de la licenciatura. Fue el 23 de marzo. Y casualidades de la vida el 22 se produjo el anuncio del alto el fuego que al parecer entraba en vigor el día 24. Terminamos un diagnóstico sobre la participación en Erandio y logre mi postgrado en dinamización de procesos participativos.
En cuanto al mundo las grandes cosas siguen, desgraciadamente, igual. O peor. La guerra sigue en Irak y Afganistán. En Líbano se produjo una guerra que Israel no ganó. Irán continua con sus ansias atómicas y Korea del Norte es una nación nuclear desde que probara (en semifallo) un artefacto atómico. Se han dado dos golpes de estado a lo largo del año: Tailandia y Fiji. La guerra en Somalia continua, ahora con la abierta intervención de Etiopía. El islamismo radical es una fuerza en auge incluso en Marruecos y Jordania.
Tal vez en el lado positivo debamos poner la victoria de los demócratas en Estados Unidos, el aparente compromiso del Reino Unido con el medio ambiente y con el informe sobre el cambio climático (Informe Stern) o la esperanza de cierre de la central nuclear de Garoña.
Estoy seguro que hay muchas más cosas que pasaron este año que me dejo, pero este año no pasara a la historia como uno de los años más gloriosos de la humanidad. Porque como pasara desde principios del siglo XIX, el reparto de la renta mundial cada vez se concentra en menos manos. Mujeres y niños de África siguen muriendo de enfermedades curables mientras en occidente nos gastamos miles de millones en cosméticos o animales de compañía. La opulencia y la necesidad en el mismo planeta y al mismo tiempo. Y lo más trágico es que el cambio es posible. Y deseable. Lo único que falta es el compromiso decidido de los que tienen el poder en el mundo: los grades estados y las grandes empresas.
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