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[ # ] Vlaanderen
Junio 1st, 2004 under Testuak: Euroberri

 

Bélgica. Un estado surgido de la nada como tantos otros. Surgió a principios del siglo XIX. En 1830 concretamente. Logró su independencia de los Países Bajos.

Pero fue una invención de estado porque combinaba varias culturas y varias nacionalidades bastante diferentes entre si.

 
Por un lado estaban los valones. Principales impulsores de la independencia por hablar francés y ser católicos en contraposición a los neerlandeses, protestantes y de lengua flamenca. Y aquí enlazamos con la segunda comunidad de Bélgica: los flamencos. Ésta comunidad esta dividida entre una parte católica y otra protestante. Tanto en el estado de Bélgica como en el de Holanda. Esta cuestión es culpa tanto de España, que ocupó aquellos territorios durante tantos años como de Francia, incomodo vecino y por razones obvias, sustento de los valones o francófonos.

Y aparte, con el surgimiento de Bélgica un estado minúsculo fue dividido en dos. Era un principado germano llamado Luxemburgo.

Bélgica = Flandes + Valonia + Comunidad germana 

Es por ello que a hoy nos llega una Bélgica mitad Valona y mitad flamenca, con una importante minoría germana, ahora no solo al sur, sino también en torno a la antigua capital Carolingia, Aquisgran.

Como en todo estado que se precie que acaba de nacer, la comunidad dominante trata de consolidar el estado, y si es, como nos ocupa, la comunidad no mayoritaria del estado, trata, a su vez, de extender el dominio de su lengua y de sus usos y costumbres a los demas miembros del estado. Y asi fue. Los Valones impusieron el francés como lengua única y oprimieron a los flamencos.

En una visita, hace ya casi tres años, al Parlamento Europeo en Bruselas, nos acercamos a la pequeña localidad flamenca, casi costera, de Diksmunde. Allí el entonces partido flamenco más importante, el Volksunee, tiene un museo por la paz y la memoria. Nada mas verlo se ve la importancia de la religión, que en este pequeño estado todos comparten. Un aspa gigantesca sobre la torre que acoge el museo (que, casualidades de la vida, tiene a su vez, forma de cruz cristiana): Todos para Flandes, Flandes para Cristo. Algo asi rezaban las siglas.

Antes de llegar a aquella torre se muestra al publico una serie de “recuerdos” de un doloroso pasado. Hay una hilera de tumbas con lo que cualquier visitante no instruido llamaría escombros. Pero no es tal. Cuando a uno se le explica que esos fragmentos son de tumbas de flamencos que fueron destruidas y desvalijadas por los valones para construir carreteras y otras obras publicas y que con el paso del tiempo los propios flamencos retiraron esos trozos y los colocaron en esas tumbas para honrar su memoria, se tiene una visión más certera de la cuestión de la discriminación de una comunidad por otra, de los flamencos a manos de los valones.

No sólo eso se encuentra allá. También guardan una fuente pública en la que graffitearon insultos contra tal comunidad a principios del siglo XX. Incluso guardan lo que fue la base de la anterior torre, pues la que hay no es la primera torre que allí hubo, el primer proyecto.

En la propia torre hay salas acerca de la historia reciente. La Primera Guerra mundial, en que las órdenes se daban en francés a los soldados belgas, y que al terminar se decía un lacónico “Esto también sirve para los flamencos”. La Segunda Guerra Mundial. La discriminación lingüística y otras cuestiones igualmente importantes. Es una visita interesante. Una curiosidad que no se cuenta es que el principal partido flamenco colaboró con los nazis. Quizá en contraposición a los valones francófonos y aliados de Francia.

Hoy en día lo único que mantiene unido a este estado, federal desde 1993, es Bruselas. La capital de la Union Europea es un enclave valón dentro de Flandes. Hoy un enclave multinacional. Se señala además la cuestión de la minoría alemana como excusa, que hay dos planos de distribución del territorio: el cultural, con esas tres comunidades y el regional con las dos comunidades principales.

 


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